El Amsterdam Dance Event es el festival de música electrónica más sofisticado del planeta. Aunque pasa desapercibido en las calles, puertas adentro el beat no se detiene. Del hip-hop al tecno, pasando por chill-out, electro, house, dub y las fusiones más novedosas. ADE es el escenario ideal para disfrutar de maestros y nuevos talentos detrás de las bandejas.

 Texto: Fred Wood

Fotos: ADE

Amsterdam es una ciudad tranquila, surcada por canales y bicicletas que hacen sonar sus campanitas cuando algún turista desprevenido invade la bicisenda. Hay parques, museos, tranvías y un silencio urbano que llama la atención. Excepto por la locura acotada del Barrio Rojo, es un destino idílico, donde la libertad se ejerce sin molestar al otro. En medio de tanta serenidad, sorprende que un festival tan concurrido no genere escenas propias del universo clubber: baile en las calles, música a todo volumen y abuso de sustancias. ADE son cinco días de diversión donde se presentan mas de 2000 artistas en 120 locaciones diferentes. Hay música a toda hora y en todo lugar, de bares a salas de concierto, tiendas, clubes, livings, hoteles, teatros y espacios no convencionales. Siempre puertas adentro, evitando ruidos molestos. El lema que promueve el municipio es “diversión responsable.”

El comienzo del otoño es una época ideal para visitar Amsterdam y explorar lo mas innovador de la electrónica global. A mediados de Octubre, esta ciudad de 800,000 habitantes recibe 400,000 visitantes deseosos de disfrutar ADE. Los personajes mas influyentes de la industria se dan cita allí para descubrir lo nuevo y cruzarse con viejos conocidos. Es un festival que agota entradas con anticipación, ya que los locals tampoco quieren perderse la chance de ver a sus artistas favoritos. Este año el plato fuerte fue la inusual dupla Laurie Anderson-Philip Glass, quienes dieron un show experimental en una sala de ópera. También estuvieron los proto-punk Crystal Castles y el dúo holandés Polynation, entre muchos otros. En cuanto a djs, los hay para todos los gustos, desde estrellas como Sven Vath, Lee Burridge o Armin Van Buuren, a otros menos conocidos pero de indiscutible talento, como la localísima Miss Melera o los Martinez Brothers. El argentino Hernán Cattáneo también estuvo presente, haciendo un back-2-back de seis horas con su amigo Nick Warren en el legendario Club Panama. Hay conferencias, workshops, muestras de arte y hasta películas dedicadas a enriquecer la propuesta, que abarca la ciudad entera, desde el estadio Amsterdam Arena al astillero en la costa, pasando por una iglesia convertida en boliche –Paradiso- y un edificio comunitario. Los veinte años que lleva realizándose han pulido la organización y el evento fluye a la par de los canales.

ADE es un sello de prestigio para los artistas que allí se presentan, ya sea ante miles o solo unos cuantos fanáticos. Abundan las rarezas, como sets extendidos de mas de seis horas o back to backs entre djs que no suelen tocar juntos. Es increíble entrar a lugares inspospechados donde desde la calle no se registra ningún indicio de lo que sucede adentro. La capacidad de los espacios es respetada y se baila con comodidad, sin sentir asfixia ni sudores ajenos. Todo esta preparado para entregarse al placer de la música. ADE es un reino de complicidad entre quienes eligen tal o cual show, cada uno tiene sus buenas razones para estar allí. Ya sea en un edificio abandonado con entrada gratis o un club reconocido donde se pagan 25 euros, estar a la altura de las circunstancias significa poner la mejor música y vestir los mejores atuendos. Se crea una simbiosis entre público y artista que es el eje central de la magia que sobrevuela Amsterdam por cinco días en clave electrónica.

Las jornadas son intensas y hay que estar preparado. La prevención juega un papel importante para asegurar que todos la pasen bien sin sobresaltos. Hay información sobre la importancia del descanso, la hidratación y hasta lugares donde se puede testear la calidad de la sustancia que se elige consumir. En todo caso, Amsterdam tiene excelentes lugares para comer, beber y relajar un rato antes de seguir bailando. Los coffee-shops son un emblema de la ciudad y vale la pena visitarlos para entender la cultura local y de paso tomarse un rico café. De mas está decir que la mejor manera para moverse de un lugar a otro es la bicicleta. Es gracioso ver a la gente llegar e irse de las fiestas en bici, hasta que uno termina haciéndolo también! Asi que amigos, si estan pensando visitar Europa en el otoño boreal, no se pierdan la oportunidad de participar de un festival de música electrónica distinto en el lugar indicado. Saludos a Máxima!

Info: https://www.amsterdam-dance-event.nl/live/

 

 

 

 

 

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