El domingo 14 de enero no fue un día más para Nahuel Amalfitano. Las condiciones perfectas se alinearon para que Jaws tuviera su fin de semana épico y Nahuel estuvo ahí para dropear la ola más pesada del mundo. Él nos cuenta cómo fue el sueño de surfear Jaws.

Por Nahuel Amalfitano – Desde Hawaii – Surfista de Ola Grande y Corresponsal de Gravedad Zero

Tuvimos un swell de unos 18 pies a 20 segundos que es un tamaño bastante grande y estaba entrando a Hawaii, vimos que las condiciones iban a estar buenas para ir a Jaws así que junto a Santiago Garamendy, Miguel Tudela, Álvaro Malpartida, Gabriel Villarán y Sebastián Correa arrancamos desde Oahu hacia Maui, donde Daniel Silvagni nos recibió de una manera increíble.

Llegamos el sábado y directamente del aeropuerto nos fuimos a Jaws e hicimos la primera metida en un final de tarde. Las olas estaban buenas, un poco bumpy y un poco movido, bien difícil, pero queríamos probar las tablas para el día grande que era el domingo. Ese día nos levantamos a las 5.30 de la mañana preparamos todo, Daniel puso los jet ski en el agua pero junto a Santiago nos fuimos para el acantilado y bajamos por las piedras. La entrada por las piedras estaba re heavy, unos cantos rodados gigantes muy resbalosos, donde entra el agua con mucha energía y hay que tomarle muy bien el tiempo porque sino podés romper la tabla antes de ni siquiera llegar a la ola.

Una vez que entré vi unas olas enorme, gigantes. Las olas más grandes que vi en mi vida y estaba un poco intimidado pero poniéndole ganas me pude sentar un poquito abajo y vi que se me acercó la posibilidad de agarrar esa ola y lo único que pensé fue en remar lo más fuerte que pueda para tratar de copiar la velocidad de la ola y tener un drop que lo pueda hacer. Me paré en la tabla y de repente se me chupó, una ola bastante grande, como de unos 25 pies. Fue un drop súper intenso, un momento de adrenalina máxima y con mucho momentum. Estoy súper contento de llegar a lo bajo de la ola y poder escapar a la explosión sin que me haya lastimado.

Esos días generalmente el riesgo es muy grande y es bueno poder surfear de manera inteligente para no salir lastimado y poder seguir con el viaje.

Después de esa ola me quedé sentado con un poco más de confianza en el inside y cometí un error muy grande que fue remar una primera ola donde no llegué y cuando me di vuelta, tenía un paredón de agua enorme que me rompió en la cabeza y por ende, gasté todos mis tubitos de co2 del traje y tuve que salir. Fue una experiencia increíble y muy bueno haberla compartido con amigos.

EL VIDEO DEL DROP DE NAHUEL EN JAWS