Adrián Mazzeo es el experto en música con el que cuenta Gravedad Zero Mag desde sus inicios, la persona que siempre trae sonidos nuevos en cada edición. En Abril de este año estuvo de vacaciones por Europa y como no podía ser de otra manera en un melómano como él, disfrutó de algunos shows. Esta es la reseña que hizo para Gz Mag 38.

Dubioza Kolektiv, Grounds Podium, Rotterdam. 18 de abril de 2014.

Desde la armoniosa e infinitamente bonita Ámsterdam, se hace difícil tomarse un tren para salir de la ciudad. Debe haber una razón de peso. En este caso la había. Dubioza Kolektiv, una de las bandas más populares de Bosnia daban un show en un venue cercano al puerto, de fácil acceso. Una vez hecho el contacto con la banda y con las acreditaciones confirmadas, hacia allí partí. Conocí a esta banda como muchos en Occidente: a través de su “padrino” Bill Gould, bajista de Faith No More, quien los produce y promociona en Estados Unidos, a través de su sello Koolarrow records.

La historia de Dubioza es impactante. Surgieron durante la terrible guerra de los Balcanes en los años 90 con todas las adversidades que ello supone, como por ejemplo no poder ensayar por falta de luz, hasta tener que correr hacia refugios anti-aéreos por peligro de bombardeo. Ya con este tremendo background, el grupo se muestra como un caso a prestar atención. Si bien todo lo que rodea a la banda y su frontal postura antisistema –suelen organizar shows callejeros en protestas a lo largo de todo su país- dan que hablar, su música, afortunadamente, también lo hace.

El Grounds Podium es una sala cercana al puerto de Rotterdam –alguna vez, el más importante de Europa- dedicada a las músicas del mundo. De delicado diseño, el lugar –con capacidad para unas 350 personas- cuenta con un PA ejemplar, una simpática barra y poco más. La música es protagonista. La banda asalta el escenario a la hora indicada y se desata la “fiesta consciente”. Los siete músicos muestran una combinación perfecta de profesionalismo y sangre caliente. Se sabe que los balcánicos son lo más latino de Europa y en Dubioza esta premisa queda expuesta brutalmente. La banda (power trio + Dj/tecladista + saxofonista) suena en 3D, el sonido se palpa desde todos los ángulos y los cantantes Adis Zvekić y Almir Hasanbegović dejan el alma en cada fraseo. Haciendo un resumen bastante arbitrario, se podría decir que el sonido de la banda es un ska bien condimentado con (muchos) arreglos de folk de Europa del Este, aunque no todo queda ahí: en Dubioza hay muchos elementos de hip hop, hard core, reggae y hasta secuencias techno.

El repertorio se basó en su último disco con letras en bosnio Apsurdistan, -que se puede descargar gratis desde la web del grupo-, para alegría de los inmigrantes de su país presentes en la sala y en el pegadizo y efectivo Wild Wild East, producido por el mencionado Gould y cantado en inglés, su puerta de entrada al mercado Occidental.

Luego de más de 90 minutos de energía inagotable –sonaron grandes temas como “Kazu”, “Trancizija”, “Euro Song” y “USA”-, la banda se retiró ovacionada para dejar lugar a un DJ set que habría con el hit de sus amigos de Kultur Shock “God is Busy, May I Help You?”, para que la fiesta siguiese un rato más con hits antisistema de todo el globo. Una celebración de la unión global, de un movimiento que atraviesa fronteras con referentes como Gogol Bordello, Manu Chao, El Bicho, Karamelo Santo justo en la ciudad desde la cual la Armada Neerlandesa a través de la historia salió a conquistar el mundo, no precisamente con una guitarrita y un megáfono. Loco ¿eh?

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Dub Trio, Patronaat, Haarlem. 20 de abril de 2014.

Irse de vacaciones en una fecha aleatoria y que toque Dub Trio a minutos de donde vas a estar es tener MUCHA suerte. Esta banda, a la que entrevisté para esta revista hacer ya unos años, es una de las representaciones más claras de música futurista que alguna vez tuve la chance de presenciar.

La propuesta de la banda, puesta en palabras puede no sonar novedosa. Los tipos hacen un metal, sucio, casi sludge, con elementos clásicos del dub y el reggae. Una evolución instrumental de los Bad Brains si se quiere. Pero no es tan sencillo el tema. Hay una base de concepto que hace hincapié en los contrastes de los géneros antes nombrados. Los “cortes a” son estrepitosos, grandiosamente tajantes. Y esa es una de las grandes virtudes del grupo, escucharlos y verlos tocar cosas como “Not For Nothing”, abriendo el show con un sonido increíble –de veras, el técnico del soundboard podía irse tranquilo a por una birra a los diez segundos del show- y una actitud avasallante te abre los poros, te convierte en una esponja audio-dependiente. Toda la inspiración comienza a girarte por el cuerpo: expectación, adrenalina, hipnosis, furia, nervios y tu alma volando en una sala para medio centenar de afortunados. Durante todo el show sos rehén de donde estos tres delirantes te lleven, porque estos tipos hacen lo que quieren. El dominio sobre sus instrumentos y más que nada sobre los efectos que a ellos les añaden los hacen únicos. Sólo con eso marcan la gran diferencia. Los overdubs, delays y reverbs mejor usados del mundo. “Felicitacion” (el tema que te recuerda a Melvins, Augustus Pablo y Sigur Ros en menos de cuatro minutos), “Bay vs Leonard” (¡hit!), “Jog On” (una de esas que te hacen pagar un disco entero por un solo arreglo) o  la satánica “Angle of Acceptance”, no dejan dudas: estás jodido. Fuiste a ver a Dub Trio, por una hora y media no tenés control de tu cuerpo. La mejor terapia de dominio del mundo a sólo 9 euros.

Adriano Mazzeo

 

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