La gran bestia pop, Blur en Argentina.

Allá por el año 1999 Blur se presentó por primera vez ante el público argentino con dos shows en el Luna Park; aquella gira que los trajo al país estaba enmarcada en el lanzamiento de su disco 13. Desde esa visita a esta del 2013 cerrando la segunda fecha de un convocante festival en la ciudad del rock corrió mucha agua bajo el puente.

Por empezar 13 fue el último trabajo firmado por los cuatro miembros de la banda, en 2003 Blur lanzó Think Tank pero Graham Coxon ya no era de la partida (Participa solo en una canción del disco)

Mientras Graham comenzaba su carrera solista,  Damon Albarn se convirtió en el cerebro detrás de proyectos musicales de lo más diversos; Gorillaz, The Good the Bad and the Queen, música para óperas y el constante tributo a los sonidos de África entre los que se destaca Rocket Juice and the Moon junto a Tony Allen (Fela Kuti) y Flea (Red Hot Chilli Peppers).

En 2009 la impensada reunión de Blur se llevó a cabo tras un encuentro entre Albarn y Coxon en la cual zanjaron sus diferencias.

Es necesario entender la historia para saber que los recitales de Blur tienen mucho más que ver con la idea de regreso que con la de una banda activa; con ellos a diferencia de otros reencuentros el futuro sigue siendo un interrogante en el que todo son suposiciones;  tal vez sigan tocando juntos, tal vez saquen disco nuevo algún día.

El show que brindaron en la ciudad del rock estuvo signado por el entusiasmo y la complicidad con un público que podría haber escuchado únicamente el disco The Best Of y con ello alcanzarle para conocer casi todos los temas del setlist.

A las 21:15hs la banda sube al escenario mientras suena en los parlantes Theme from Retro (una perla tan espesa como psicodélica de su disco homónimo del año 1997 Blur). El barullo del público en crescendo estalla definitivamente cuando empiezan a tocar la bolichera Girls and Boys; sobrevuelan los sonidos tecno del teclado, marcan el pulso las guitarras sucias de Coxon y la excelente línea de bajo que dibuja Alex James en consonancia con la bata de Dave Rowntree invitan al baile desenfrenado; el que modifica el resultado de la ecuación es Albarn al agregar una dosis de energía rockera a su interpretación.

A continuación el cuarteto original acompañado por un tecladista y una sección de vientos y otra de coros viaja a un pasado aún más lejano con una versión furiosa de Popscene para luego mostrar las influencias de la movida Madchester en sus primeros discos de la mano de There´s no Other Way, la guitarra machacante anuncia Beetlebum y en su estribillo irresistible se produce el segundo gran estallido de la noche, la preciosa y marroquí Out of Time es todo lo que la banda mostrará de su disco sin Graham.

A esta altura de la noche ya hay algunas conclusiones

1-    La banda tiene la capacidad para coquetear con diversos géneros musicales y salir airosos de semejante empresa sin perder su sello.

2-    Rowntree y James hacen un gran trabajo de base.

3-    Coxon ocupa el lugar de virtuoso (a su peculiar manera).

4-    Albarn es un cantante/interprete extraordinario, además de un imán que se lleva todas las miradas, líder carismático si los hay.

5-    Traer sección de vientos, coros y un tecladista es una decisión acertadísima para que la música de Blur pueda tomar todo el vuelo necesario; acusados de barrocos en algún momento revisitar las viejas canciones del cuarteto sin estos elementos no es lo mismo.

Empieza el segmento 13 de la noche, Trimm Trabb es una de las canciones más amables de un disco que dejó evidenciada de forma radical la dicotomía que se planteó en la creación musical de la banda a partir de Blur (1997); grandes hacedores de canciones pop vs experimentación sonora efecto de una influencia tardía de las vanguardias norteamericanas; en definitiva Blur vs Blur. El otro Blur, su lado B aparece por primera y única vez en la noche con la introspectiva y de épico final Caramel, inmediatamente vuelve la fiesta pop con Coffe and Tv cantada íntegramente por un Grahan Coxon que deja evidenciado que como cantante es un enorme guitarrista, una pausa en la catarata de grandes éxitos para rendir homenaje a Lou Reed entonando el estribillo de Satellite of Love con dedicatoria apuntando al cielo incluida; nada mejor para continuar en la sintonía espiritual que la góspel Tender en la que sube a cantar una chica del público para cumplir su sueño, To the End muestra el costado más elegante de la banda y sirve para que Damon se ponga la pilcha de crooner, Country House es el hit que no resistió el paso del tiempo, todo lo contrario que el inoxidable Parklife que cuenta con la presencia del enorme Phil Daniels; el Blur más british aparece en End of Century antes de dar paso a una de las mejores canciones de su repertorio, la desgarradora This is a Low.

Para los bises la flamante Under the Westway saca a relucir el talento de los británicos para la canción melancólica; la sección de vientos en For Tomorrow y los constantes la la larala invitan a flotar por un rato, el despegue definitivo por la galaxia se produce en The Universal, la más grande canción de Blur y uno de los verdaderos clásicos de los 90s; Song 2 produce EL pogo de la noche y cuando todos están listos para seguir el agite los británicos se van sin despedirse.

Pasó Blur por Buenos Aires, asomaron al escenario mientras sonaba Theme from Retro, esa intro y Caramel fue lo único que pudimos escuchar del Blur más introspectivo y experimental, su otro yo; la gran bestia pop se adueñó del escenario y del corazón de las masas con un cúmulo de canciones que traspasaron la barrera del tiempo.

Foto: www.rollingstone.com.ar

 

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