La historia no contada de Andy Irons

Esta es la historia de vida sin filtros del tres veces campeón del mundo Andy Irons. Andy fue un chico de principios humildes en el North Shore de Kauai y emergió al poco tiempo como uno de los surfistas más famosos del mundo. Él influyó en una generación y llegó a ser conocido como “campeón de la gente”. A lo largo de su vida Andy luchó arriba y abajo de su tabla una batalla con la bipolaridad y la adicción a las drogas. Andy falleció repentinamente a la edad de 32 años, con su esposa de 8 meses de embarazo esperando su primer hijo.

El hawaiiano tres veces campeón del mundo se fue temprano de este mundo a los 32 años envuelto en una vida de excesos Para continuar con el documental, Teton Gravity Research, abrió un proyecto en Kick Starter para que se pueda financiar con la ayuda de la gente.

Artículo escrito en GZ Mag 17 por Juan Cruz Lanzinetti

Hola Andy!

Soy yo el peladito que estaba parado frente a la baranda del área de competidores en el Quiksilver Pro France mirando las olas hace un poquito más de un mes. (Uno más de todos los que estábamos ahí mirando las olas) ¿Te acordás?

Te paraste al lado mío con una botellita de agua a la que le apuraste un trago, me miraste y me dijiste: ¿Buenas olas eh? Y yo tratando de verme lo más cotidiano posible, te contesté: hmmmm si…

La verdad es que esa respuesta casi indiferente de mi parte, hoy a la luz de los hechos me pesa…

Siempre pensé que tu forma de vivir la vida era un poco ostentosa y demasiado desafiante para mi gusto.

Siempre pensé que ir por el mundo sacando pecho te traería más consecuencias que satisfacciones.

Pensé también que, que fueras cultor de declarar sobre tus adversarios cosas inapropiadas, te cosecharía más enemigos que compañeros de tour.

Pensé que ibas demasiado rápido como para apreciar la oportunidad que estabas desperdiciando.

Siempre pensé que la humildad era la mejor postura para lograrlo, para lograr cualquier cosa.

Siempre pensé que las drogas son una mierda.

Vos caminabas como hablabas, ya lo habías dicho en Blue Horizon: -“Estoy en el tour por la fiesta”.

Tal vez por todas esas cosas que pensé, siempre miré un poco para otro lado.

Tal vez por eso admiro a Kelly Slater.

Él, tu pesadilla, y vos la de él.

Sin embargo, quiero agradecerte.

Por ostentar en competencia esos snaps en Sunset de 16 pies como nadie lo había hecho jamás.

Por desafiar la orilla de Waimea en el Eddie Aikau, como lo había hecho Bruce, tu hermanito.

Por sacar pecho saliendo del tubo de “CHOPO” gigante, como si no hubiera pasado nada.

Por haberle agregado sal a las contiendas deportivas con tus declaraciones y seguir siendo respetado y querido.

Por ir tan rápido que ni Snapper Rocks, ni Backdoor, ni Jeffreys, ni Hossegor, pudieron nunca alcanzarte con sus lips…

Por lograrlo, y no una vez, sino tres veces consecutivas.

Por intentarlo contra las drogas, tal vez el heat más difícil de tu vida.

Por haber hecho de Kelly, quien es. Si vos no hubieras puesto el listón adonde lo llevaste, Kelly no sería quien es.

Si hoy te parases al lado mío mirando al mar como hace unos días, y me dijeras de nuevo: ¿Buenas olas eh?

Te contestaría aunque para vos no tuviera el más mínimo sentido:

¡GRACIAS ANDY!!!

El gringo; Pipeline; Imbituba; Barra de la Cruz; Snapper Rocks; Jeffreys Bay; Lower Trestles; Sunset; Tavarua; Mentawais; Hossegor; Chiba; Mundaka; Haleiwa; Niijima; Figueira da Foz; Peniche; Waimea y miles de rompientes casi anónimas, Lindy y tu hijito por venir, tus viejos y Bruce; los otros 31 muchachos en el tour, todos en la ASP, millares de fans y yo vamos a extrañarte.

Descansá en paz.

 

 

 

 

 

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