Comencemos por el principio. ¿Dónde naciste, te criaste y hasta que edad estuviste en Argentina?

Paso a contarles un poco mi historia. Nací en el sur de Argentina  en Bariloche, viví ahí gran parte de mi infancia, donde dedicaba mi tiempo a esquiar, ya que en ese entonces el snowboard no era conocido. Siempre fui muy fanático de los deportes extremos y de las aventuras, allá la infancia de uno era andar por la montaña y siempre estar al aire libre.

Después de Bariloche pasé dos años en capital federal, y de ahí nos movimos a Mar del Plata donde nos quedamos 5 años, cuando cumplí 15 años decidimos con mi familia vender todo e irnos en plan mochilero a ver que nos deparaba en Costa Rica.

¿Cómo fue el cambio, la decisión de la familia de cambiar su residencia?

Primero que nada la familia se caracterizaba por su espíritu nómada, siempre buscando la aventura y el lugar paradisíaco y soñado para vivir.  El primer intento de cambiar de residencia se dio cuando yo tenía seis años y mis viejos decidieron mudarse a Brasil, ya cansados de esos inviernos duros en Bariloche agarramos valijas y nos fuimos a Porto Seguro.  Ahí vivimos un año, para ese entonces yo todavía no conocía lo que era ni significaba el surf. Un poco después nos volvimos a Bariloche porque mis padres se pegaron un buen susto cuando mi hermano menor se enfermó allá por tomar un batido con hielos contaminados y casi se muere.

De vuelta en Bariloche, pasamos tres años más y cuando llegó la crisis tuvimos que movernos para Buenos Aires por motivos laborales.

En Buenos Aires como ya no teníamos el bosque y las montañas tuve que buscar otro pasatiempo, lo que más me llamó la atención en ese entonces fue patinar y  jugar hockey sobre patines, fueron dos años allá cuando surgió la idea de mis viejos de irnos a Mar Del Plata donde ya conocíamos y nos encantaba. Vivimos cinco años en mardel hasta que nos empezó a picar la hormiguita viajera. Investigamos todos juntos cual sería ese lugar mágico ideal para vivir. Buscamos un poco de información por Internet, experiencias de amigos que habían estado en Costa Rica y nos contaban un poco cómo era. Cuando estuvimos decididos, dijimos: “Costa Rica allá vamos”. Fue una locura, vendimos todas nuestras cosas y con una mochila cada unos nos fuimos a Costa Rica a ver si ese era nuestro lugar.

¿Por qué Playa Hermosa como base de operaciones?

Apenas llegamos a San José, alquilamos una 4×4 y empezamos a recorrer toda la costa desde el Norte, de Tamarindo hasta Dominical, playa por playa buscando EL lugar.

Justo cuando nos encontrábamos pasando por Playa Hermosa, se estaba disputando una competencia internacional de Quiksilver, estaba todo el pueblo, era una locura de gente y había surfistas pro de todo el mundo.

Desde el primer día sentimos una conexión con el lugar y dijimos: Es este. Y así fue como nos movimos un poco y como en una semana ya habíamos encontrado  el lote perfecto para nuestro sueño que era tener una posada para surfeadores y montar la fábrica de tablas con mis hermanos.

¿Cómo influyó todo esto en vos?

Este cambio para mi fue algo increíble, ya que a esa edad poder tener esa oportunidad de crear algo mío sin tener que salir a buscar trabajo era lo mejor que me podría haber pasado. Tenía como 15 años cuando llegamos a Costa Rica. El trato con mi familia era llegar  a trabajar duro para poder armar el proyecto que teníamos y muy claro mi papá nos dijo que no podíamos pasar todo el día en el agua (risas). Trabajamos toda la familia junta para poder armar el proyecto y después de seis años de trabajo duro ya teníamos la fábrica funcionando y el hotel en funcionamiento.

¿Afianzó la relación con tus hermanos?

Siempre nos llevamos muy bien y compartimos todo, somos muy unidos, y el tema de tener una empresa juntos, como todos las relaciones de socios no son fáciles, pero la ventaja de ser hermanos es que en los momentos difíciles no pasaba de una simple discusión. Siempre luchamos juntos y salimos adelante, somos un equipo.

¿Cómo es vivir en Hermosa? Contame cómo son la mayoría de tus días y sus variables según el estado del mar.

Hoy en día mi vida en la playa es despertarme temprano (o tarde si es que me fui de fiesta) e  ir a ver  las olas en frente de casa. Si esta bueno así como me levanto me mando al agua sin desayunar para que cuando salgo del agua muerto de hambre, me pueda comer con ganas un buen gallo pinto (el desayuno típico de acá) que es puro poder, un poco de arroz con frijoles, huevo y natillla.

Después del surfing me pongo a trabajar en la fábrica hasta la tarde para realizar la sesión de fin de tarde.

Este año cambié un poco el ritmo de vida, los lunes me voy para la ciudad (San José) a trabajar en una fábrica de tablas española, que trae shapers de todo el mundo muy reconocidos como John Carper, Bill Johnson, Jeff Doc, entre otros. Les shapeo como 10 tablas diarias, todo para exportar a Europa, esto me ayuda a mi para ganar reconocimiento a nivel internacional, así que estoy muy contento.

Le dedico tiempo a mi fábrica y también a esta otra compañía que me ayuda mucho ya que uno se codea con shapers internacionales y además les ayudo a terminar sus tablas.

Uno está en constante aprendizaje al estar a la par de los shapers que ya tienen una larga trayectoria y un nombre reconocido mundialmente.

Vamos al surfing, ¿qué hacías en Mar del Plata antes de viajar y establecerte en Costa Rica?

Trabajaba con los chicos de Camarón Brujo que fueron mis mentores, los que me enseñaron todo lo que sé sobre la fabricación de tablas.

Comencé barriendo y ordenando la fábrica, viendo como los chicos fabricaban las tablas y con el tiempo me di cuenta que eso era lo que me gustaba hacer. Así fui aprendiendo de todo un poco.

Antes de viajar a Costa Rica les pedí que me enseñaran todo el proceso con la idea de armarnos nuestra propia fábrica con mis hermanos en Costa Rica. Prácticamente me metieron en la vida del surfing, a ellos les compré mi primera tabla y cuando me veían en el agua me daban consejos y así fue como aprendí, a los dos años de surfear ya había ganado una que otra competencia en mardel.

Viajé con ellos a Chile donde aprendí mucho también y desde ese momento no paré nunca, me metí más y más en el surf y a viajar que es lo que más disfruto de la vida.

¿Qué me podrías contar sobre el momento en que decidiste ser shaper? ¿Cuál fue el click para tomar esa decisión?

Siempre me gustó construir e inventar todo tipo de cosas, de chicos solíamos armar con mis hermanos rampas de skate y casas en los árboles, toda la familia es muy artista y todo lo que es manualidades nos encanta.

Como te decía, ya estando adentro de la fábrica de tablas de Camarón Brujo me di cuenta que la fabricación de tablas de surf era lo mío.

Si no hubiera sido por la buena onda de los hermanos Galindo quien sabe si hoy en día estaría fabricando tablas.

¿De que se encarga cada uno de los Fischer BROS?

Mi hermano mayor (Ton) también es shaper y el menor (Facu) se encarga de todo lo que es diseño gráfico en general, como la ropa, página web, catálogos y todo lo relacionado con arte y diseño.

¿Para dónde crees que evoluciona el mercado de tablas y sus diseños?

Las tablas siempre están en una constante evolución, hoy en día muchos pros han  dejado de lado las tablas largas y están bajando las medidas a tablas más cortas, con un poco más de espesor y más anchas.

En Costa Rica la ventaja es que llegás a ver todo lo nuevo del mundo de las tablas, es un destino de muchos profesionales y gracias a eso nosotros podemos evolucionar con nuestros diseños.

Por ejemplo la vez pasada llegó Kelly Slater a traernos a arreglar unas tablas de él y ahí es cuando uno analiza bien qué es lo que los pros usan y sacamos muchas ideas, así es la mejor manera de estar al día siempre y progresar como shaper.

Y bueno también haciendo y testeando uno como surfeador sus propias tablas ayuda mucho a saber que es lo que a la gente le funciona.

¿Cómo está el surf en Centroamérica?

El surf acá en Costa Rica siempre va para arriba, mucha gente llega a aprender a playas como Tamarindo, Jaco, entre otras. También están las olas fuertes como Hermosa, Salsa Brava, Escondida y varias más que son buscadas por los surfistas profesionales.

Todo el año llegan muchísimos surfistas pro a disfrutar de las buenas olas, agua caliente y una variedad muy grande entre beach breaks y reef breaks.

Sé que viajas bastante por Centroamérica ¿Qué lugares y olas me recomendarías que no deje de surfear?

Siempre que puedo hago un viaje a Panamá, Bocas del Toro, es como el Indo de Centroamérica, olas perfectas, agua cristalina y la única manera para ir a surfear es con las lanchitas, un paraíso increíble.
Nicaragua tiene unas olas de calidad, me gusta mucho ir a Popoyo que tiene un point  que es un outer-reef con fondo de laja y tiene un tubazo. México es otro destino que visito con frecuencia y El Salvador con sus derechas interminables, siempre perfectas y con poca gente.

¿Dónde puede hospedarse la gente en Hermosa y hacerse una Fischer Bros surfboard?

Nosotros estamos ubicados en playa Hermosa de Jaco en la entrada de playa Hermosa, ahí tenemos el hotel y la fábrica está en jaco. Queda a una hora de la ciudad, ahora que tenemos una autopista nueva y ya no se tiene que hacer el famoso aguacate que era un camino bien difícil y peligroso, en ese entonces se tardaba como dos horas y media.

También pueden visitar nuestro sitio web: www.fbsurfboards.com

 

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