Olas hechas por el hombre, experiencia Surf Snowdonia

Les cuento mi increíble experiencia en Surf Snowdonia, ese lugar en Gales con olas hechas por el hombre.

Todos los que surfeamos hemos pasado horas imaginando olas perfectas, dibujado los cuadernos del colegio. Ejercicio de imaginación que es  aún mayor para los que que vivimos lejos del mar. Pero la imaginación no solo se trasladaba al papel, pensemos en cuantas veces nos hemos hipnotizado viendo las pequeñas olas en las orillas del río cuando las lanchas dejaban su estela.

La esencia del surf es y será la búsqueda constante de nuevos desafíos, lugares, olas y amigos. Ni hablar de la espera y la ciencia de predecir donde va a estar bueno, sin gente y con buen viento.

Todo este esfuerzo para poder deslizarnos sobre el agua e ir adaptándonos a cada ola sin importar el nivel que tengas siempre va a ser algo único.

El contacto con la inmensidad del mar, que el viento te pegue en la cara, el agua salada , la fauna marina a tu alrededor es una experiencia incomparable nos solo con otros deportes sino con otras cosas en la vida.

Seguramente todo este combo podríamos decir que mágico es lo que hace al surf algo adictivo en el mejor de los sentidos. Ahora ¿Qué pasa si sacamos solo la ola y la llevamos a donde no es posible disfrutar del mar y de gran parte de lo anterior? ¿Dejamos parte de la esencia atrás?

Muchos de estos planteos se vienen haciendo hace varios años desde que apareció la primer ola de Wavegarden que a mi criterio fue la primera en tener una larga duración y una cantidad de olas por minuto que la haga algo accesible.

Hace algunas semanas estaba de viaje de trabajo en Europa y me pareció que tenía que ir y probar la primer ola comercial del mundo en el Norte de Gales en Inglaterra, Reino Unido. Hablamos de Surf Snowdonia.

Así que como les contaba estaba en Londres, me tomé un tren que me costó unos buenos euros y viajé durante tres horas, luego otro tren por unos minutos y me dejó en una parada en el medio de la nada, Dolgarrog, me bajé y caminé por un sendero hasta llegar a Surf Snowdonia.

Al ir acercándome al lugar me pasó algo muy extraño escuché el ruido de las olas y me vino esa sensación que se siente cuando te vas a acercando al mar. Al llegar obviamente lo primero que hice fue ir a ver la ola, estaba algo picado porque había viento, pensé…bueno esto es parecido al mar.

La laguna está dividida por la mitad ya que ahí adentro está el aparato que genera la ola. De uno de los lados estaba mejor que el otro.

Para poder surfear tenés que sacar un turno y pagar 45 libras, mi turno arrancaba en unos minutos así que me alquilé una tabla firewire 6.0 con bastante flotación, un traje que me quedaba grande y me fui para la “charla técnica “.

Me mostraron un video y la consigna fue simple, andá del lado norte, ponete abajo del cartel y cuando veas que viene la ola empezá a remar, trata de remar hacia el muelle y una vez que viene la ola apuntá un poco para afuera ya que la ola rompe ligeramente hacia la orilla.

Mi turno era a las 12, empecé a caminar por el borde la laguna y a mirar la ola, eran como las olas que rompen sobre las escolleras o sobre point breaks de roca. Las olas que pasaban dejaban todo revuelto y menos de un minuto después se calmaba para volver a pasar la próxima ola.

Me tiré al agua con todas las instrucciones en la cabeza, se acercó la primer ola, empecé a remar y me fui intuitvamente para la costa, fuera de la ola. Había pasado la primer ola y no la pude surfear. Tardé como tres o cuatro olas para empezar a entender como era la ola; o me quedaba atrás y se caía o me pasaba y se engordaba. Era como conocer un nuevo surfspot donde tenés que entender la ola para disfrutar.

Una vez que logré tomarle la mano empecé a correr olas desde el pico hasta el final donde estaban los principiantes con instructores.

Es una ola de unos 11/12 segundos muy entretenida, de hecho tiene un par de secciones tal como las olas del mar, fui aprovechando cada una para poder acelerar y tirar algunos floaters y cut backs.

En toda esa hora me olvidé que estaba en el medio del campo en Gales, que estaba en una lago y que la ola era hecha por el hombre.

No era lo mismo que estar en el mar, pero quería seguir surfeando y en esa hora me debo haber agarrado unas 12 olas y si no te caés llegás a cansarte ya que le das hasta el final.

Me comí algo y me volví a meter una hora más, en esta segunda sesión mucho más ubicado en el pico y aprovechando cada sección.

Va a generar mucha controversia pero creo que es una revolución para el surf ya que si se logran instalar estas olas en las ciudades importantes mucha gente va a poder lograr aprender la parte técnica del surf, la remada, y podrán entrenar físicamente en algo real. Ni hablar de la diversión que genera estar surfeando a minutos de tu casa de una manera asegurada.

 

 

 

 

 

 

 

 

http://gzero.tv/2dRXL2p