Ornella por Europa, un viaje a lo más puro del surf

La mejor surfista de la historia argentina y una expedición a las olas del viejo continente con un objetivo: reconectar con el mar, lejos de la competencia y muy cerca de su esencia freesurfer.

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Fotos y texto: Lucas Elias Andreatta – Dukswell

Mar del Plata, finales de marzo de 2016. “¡Qué frío esta el mar, qué ganas de irme al calor!”. Con esa frase Ornella le decía a su amigo y fotógrafo, Lucas Andreatta, y así emprendían este viaje en busca de olas vascas por el sur de Francia como destino. El propósito fue puntualmente el de producir junto a su productora Dukswell un cortometraje. Poder documentar su vida después de dejar la competencia, el reencuentro de ella como freesurfer con lugares y gente y lograr exponer ese estilo de vida a modo de un intercambio cultural. “Nunca vi a una persona ser tan libre en busca de su felicidad”. Las palabras de Lucas resumen el significado de este viaje para Orne: un re descubrimiento de la esencia más pura del surf, esa plenitud que no entiende de campeonatos.

“Después de haber recorrido gran parte del mundo, compitiendo en el tour, fueron pocos los lugares que realmente me atraparon y me anclaron”, confiesa Ornella. “Nací y crecí en Mar del Plata. Mi corazón siempre va a estar en mi hogar, en mi familia y en aquellos seres queridos de los que me gusta rodearme”.

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Tu pasión por el mar empezó desde muy chica. ¿Cómo entendés ahora tanto sacrificio?

Desde que arranqué toda mi familia adaptó trabajo, estudios, fines de semana y vacaciones en torno a surf. Mi obsesión por surfear empezó a los 11 años, después se sumaron a la ola mi hermana y mi papá. Mamá sufría cuando yo me metía al agua en condiciones difíciles siendo tan chiquita pero a la larga se acostumbró. Una vez me corte la cara con las quillas de la tabla muy feo y me dieron 7 puntos en el labio. Iba al colegio llena de vendas, toda hinchada. No me podía ni reír del dolor y nadie entendía como aún así tenía ganas de seguir surfeando, con viento, frío o agua nieve. En ese entonces mis sacrificios solo eran una manera natural de abordar mis aprendizajes, superar desafíos y mi objetivo siempre fue el de escalar cada vez más alto.

Había momentos en los que extrañaba mi casa, mi familia, mis perros, la comodidad y el placer de sentirse contenido. Pero yo tenía en claro que quería convertirme en surfista profesional y sabia que para lograrlo tenia que dedicar, entregar y arriesgar todo.

Vivís de lo que te apasiona y en el mundo actual es difícil encontrar gente que logre esa plenitud…

Yo elegí desde muy pequeña mi camino. Fui afortunada de heredar los valores y educación que mis padres me dieron con humildad. Ellos fueron la brújula que me guió libremente a tomar mis propias decisiones. Uno debería tener lo que cosecha y solo muy raras veces no se da así. Tengo 28 años y sigo haciendo lo que a los 11 descubrí y me apasionó.

Vivo de lo que amo y amo lo que hago. Millones de personas viven y mueren sin conseguir todos sus objetivos. Lo importante es nunca abandonar esas cosas que nos hacen feliz y nos alegran el alma.

Hoy estás en otra etapa, ¿cómo ves tu vida tras tantos años en el tour?

Hoy puedo decir que muchas de mis acciones y logros personales son simplemente la constante búsqueda de mi felicidad. Creo que vivir plenamente significa construir, aprender, definir, elegir, superar, adaptar y disfrutar constantemente cada etapa. Esos cambios hacen que seamos plenamente genuinos. Pero sobre todo aprendí que todo debe tener un sostén, un punto que haga que todo tenga sentido. Y eso no es más que el simple hecho que nos convierte en los seres más humanos del planeta: vivimos para compartirlo todo.

Este fue un viaje diferente, re conectada con la esencia freesurfer. ¿Existen palabras para explicar todo eso que te da el mar?

El mar me devuelve la armonía y la tranquilidad que la sociedad moderna me quita cada día. Es como si la mayoría de la gente incentivara y enseñara a uno a vivir esclavizada a ritmos acelerados, a rutinas perjudiciales para la salud y a abandonar sus sueños a temprana edad. El mar es mi conexión con el universo, donde puedo sentirme y expresarme libremente. Surfear es mi terapia, de divierte me despeja, me hace bien. Creo que re enamorarse de las cosas que nos hacen feliz es refrescar el chip y así poder seguir adelante hasta en los momentos mas duros.

Un viaje al mar en la búsqueda de la esencia de libertad que la enamoró a los 11 años, cuando surfeó su primera ola. Un viaje al centro de ella misma. En el surf, como en la vida, se trata de disfrutar plenamente y Ornella lo sabe. Su viaje a lo más puro es todos los días.

 

Agradecimientos: Roxy, Vicus, Flow, Santa Ola, Sector 9, Latin Mafia

 

 

 

 

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