x Juan Cruz Lanzinetti

Hace dos fines de semana, fui a mirar las olitas, un simple chequeo cuando tenés dudas de cómo va a estar, te sirve para salir corriendo a buscar las cosas, suspender el asadito, y escuchar antes de cerrar la puerta totalmente cebado, algún reclamo ininteligible a través de la madera… O quedarte tranca al solcito, sabiendo que te espera el asadito, y la tarde con familia y amigos en el fondo de casa. Como el enano (Keoni 4 años), me acompañó a mirar el mar, buscamos un reparito del viento sur en un puesto de Guardavidas, de esos que sobreviven a los swells del invierno.

Mientras yo me deleitaba viendo el recto horizonte, como buscando algo que desordene la más hermosa y monótona línea divisoria, me llegó su vocecita… -¿Papi? -¿Qué enano? -¿Por qué la gente ensucia la arena..? Titubee, re pensé, elaboré, deshice, volví a intentarlo y no pude darle una respuesta… Entonces se me ocurrió mientras escuchaba nuevamente su preguntita…

-¿Por qué la gente tira basura papi?

¡Contestarle con otra pregunta! Sin chicanas, ¡EUREKA! La difícil respuesta, la casi imposible respuesta para mi conciencia era otra pregunta… -¿Enano? -¿Qué Papi? -¿Qué te parece si compramos bolsas de residuos y guantes y venimos a juntar la basura que tiran otros? ¿Eh?

-¡Iupi! -Dijo Keo. -¡Dale pa! ¡Vamos!.

Se me infló el pecho de felicidad, ya que había logrado responderle de una forma en la que me sentía integro, sin rodeos, sin excusas o mentiritas piadosas, que con no mucho tiempo, hubieran decantado.

Así que gastamos $10 pesos con 50 centavos en una ferretería del barrio, y compramos dos bolsas grandes de consorcio y 3 pares de guantes, y un rato después estábamos Keoni (4 años); Uma (7 años) y yo, el papá más feliz del mundo, respondiéndonos una pregunta que hasta ese día había sido contrarrestada con evasivas y tangentes. ACCIÓN.

En un poco más de una hora y media, rebalsamos dos bolsas de residuos de un metro por setenta centímetros con todo tipo de porquerías de plástico, nylon y metal, mientras tanto encontramos también la forma de hacerlo divertido.

Nos topamos con animales muertos, exactamente con un pingüino y una gaviota, que me sirvieron como embajadores del reino animal en esa misión diplomática entre la humanidad y los habitantes del ecosistema que nos da vida espiritual a los surfistas, de poder educar.  -¿Ven? Estos pobres animalitos comen cosas que nosotros, los seres humanos tiramos despreocupadamente en playas, océanos, lagos, ríos, bosques, etc.. los animalitos los comen, se atragantan y se mueren. -Ahhhh papi. Entonces. ¿Es culpa nuestra que los animalitos mueran por comer basura? -Y… Sí. Es culpa nuestra… Del que tira la basura, o del que no la recoge. -¿Entonces si la juntamos estamos ayudando? -Claro enanos. Si la juntamos somos parte de la solución.

Si cuidamos el lugar al que vinimos a disfrutar, estamos haciéndole un bien al planeta. ¿Entienden..? -Sí papi -Me contestó Keoni limpiándose los mocos llenos de arena con la manga de su buzo.

Existen organizaciones no gubernamentales, fundaciones, y empresas que apuntan sus discursos en contra de la creciente cantidad de basura en el medioambiente, pero también estamos NOSOTROS, TODOS, y cada UNO, que debemos ser los verdaderos AGENTES del CAMBIO. Tal vez pudo haber ocurrido antes en mí, tal vez debió haber ocurrido hace mucho más tiempo atrás en mí, pero eso no pasó antes, pasó cuando mi respuesta tradicional me hubiera avergonzado, ocurrió cuando por suma de méritos, mi conciencia me dijo BASTA, ocurrió…

El resto del cuento de la basura, termina con las bolsas en el camión que pasa por la puerta de mi casa, lejos de la playa…

No soy ejemplo de nada, y no quiero serlo, pero este Surfology cuenta una simple historia, la historia de la mañana en la que NOSOTROS dijimos: ¿Y si? En vez de ¿por qué?

Les dejo unas frases que invitan al cuidado de nuestra naturaleza, y que con pocas palabras pueden decir tanto.

No destruyas lo que viniste a disfrutar.

En la arena deja sólo tus huellas.

La capacidad de observar, te da el poder de resolver.

No hay YO en un trabajo de equipo.

Piensa globalmente, actúa localmente.

TODOS los días son el día de la TIERRA

REhusá, REducí, REciclá.

Papi ¿Cómo era el bosque?

Solamente cuando el último árbol se haya secado; el último río envenenado y el último pez atrapado, sabremos que el dinero no se puede comer.

Surfrider Foundation, Greenpeace, Surfers Against the Sewage y muchas otras organizaciones más están golpeando las puertas de nuestras conciencias. SUMATE

 

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