Mike Patton suma un proyecto nuevo a su extensa lista, esta vez lo acompaña uno de los miembros de Tv On the Radio y el creador del sello Anticon. El resultado es un disco enrevesado con tres vocalistas diferentes y con una idea clara y firme, seguir borrando los límites que caricaturizan gran parte de la producción musical actual.

DISCO

Nevermen, Nevermen (Lex records, 2016)

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Texto: Adrián Mazzeo
Foto: cortesía Lex Records.

En el terreno de los proyectos paralelos o los “súper grupos”, el morbo o la fantasía son reyes. ¿A qué gustador del pop/rock/llámale X actual no le entusiasmaría un proyecto entre el tipo de Faith No More y Mr. Bungle, el cantante de TV On The Radio y el gato que creó el sello Anticon y dio una buena mano en esto de definir el hip hop experimental? Se pregunta así porque, claro, todas estas fieras –Mike Patton, Tunde Adebimpe y Adam Drucker- llegan a Nevermen no precisamente por sus caras bonitas, y eso es lo que atrae de esta idea. De ahí se desprende la dimensión de la cosa: el tamaño que esto pueda adquirir en las sucesivas escuchas y, en definitiva, si es un éxito o un puto fracaso es lo que todo el mundo quiere saber y juzgar.

La idea de un trío de vocalistas diametralmente distintos y no tan distintos al mismo tiempo, es una buena antesala. “Un trío sin líderes”, es su autodefinición incluida en una gacetilla de prensa que (¡por fin!) miente poco y nada. Ante todo, se le da por aprobado el objetivo que se pusieron que consta en que “no sea fácil descifrar quién está cantando en cada momento”. Sin más explicaciones, es eso lo que pasa en muchos pasajes del disco, por supuesto no en todos. Este recurso sonoro es fundamental para apoyar aquello del trío sin líderes.

A lo largo de sus diez temas, va quedando en claro por qué Nevermen (Lex Records, 2016) tardó tanto en salir. La producción es copiosa, llena de capas y detalles que en varios aspectos y momentos en concreto recuerdan a Peeping Tom, aquel disco de colaboraciones de Patton donde se encargaba de dar su –particular y enrevesada- visión del hip hop. Más allá de este detalle, no es tan fácil encontrar el legado y la influencia de cada uno de los tres músicos en estas diez canciones. Ese andar trabado y estimulante de a flashes que genera lo barroco de la producción, logra distraer seriamente al oyente, sino, prueba hacer el ejercicio de ir nombrando a cada uno de estos tres personajes a medida que suenan sus voces, ganarás un buen dolor de cabeza en el intento.

Este proyecto se comenzó a gestar en 2008 en un rústico galpón de Williamsburg donde Adebimpe y Drucker comenzaron a demear ideas que luego serían enviadas a Patton para que haga y deshaga a piacere. Este considerable período de tiempo solo hizo mella en la ansiedad de los seguidores de los tres músicos, pero no representó un problema para en encare de Nevermen dentro del momento comercial de la industria musical. Este disco podría haber salido en 2005, 2010 o 2050. Da igual. No suena a nada hecho hasta ahora, aunque tenga elementos reconocibles. Es una vuelta de tuerca a muchas cosas: al hip hop experimental, al avant garde pattoniano, al pop y funk espacial de TVOTR y a muchas más; para muestra “Wrong Animal, Right Trap” donde conviven sintetizadores, pop veloz, hip hop old skool y un estribillo country que te deja careta.

Todo este delirio se explaya en un puñado de canciones raras, que se van haciendo querer con las sucesivas escuchas. De a momentos seriamente experimentales (“Hate On”), de a ratos poppies (“Mr. Mistake”), deformes (“Shellshot”) o incluso sicodélicos (“Non Babylon”), estos temas logran sumergirte en una montaña rusa de dinámica extrema, quizá demasiada si te pillan cansado o falto de curiosidad.

Sobre un entramado instrumental modesto en cuanto a lo compositivo, pero efectivo en lo que al audio supone, las voces de los tres frontmen sobresalen consistentemente a base de armonías y arreglos cero convencionales y esa es la gran virtud de Nevermen, que representa un camino sinuoso el cual exige a tus sentidos estar al 100% para poder disfrutarlo en su totalidad. Justo lo contrario a lo que le sirve a la industria musical, que lejos de estar moribunda, sigue inyectando, a ritmo frenético, mucha cosa chata día a día.

 

 

 

 

 

 

 

 

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