En la playa de Tairatoyoma, a tan solo 50 kilómetros de la central nuclear de Fukushima, hay surfistas que no le tienen miedo a la contaminación radioactiva y siguen surfeando como si nada hubiera pasado.

Fuente: Al Jazeera

Hace 5 años un terremoto de magnitud 9,0 sacudió Japón, generando un tsunami que provocó el peor desastre nuclear desde Chernobyl. El sismo fue tan fuerte que provocó el desplazamiento de la isla principal de Japón, Honshu, más de dos metros hacia el este. La noticia impactó al mundo entero y volvió a poner en tela de juicio la energía nuclear.

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Más de 20.000 personas murieron o desaparecieron en el terremoto y posterior tsunami, mientras que cientos de miles más perdieron sus hogares, y muchos aún tratan de recuperarse de las secuelas.

Pero el terremoto y el tsunami fueron solo el principio. Las olas golpearon la planta nuclear de Fukushima, provocando el mayor desastre nuclear después de Chernobyl, en 1986.

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Más de 300.000 personas que vivían en las inmediaciones fueron evacuadas, según la Cruz Roja, pero algunos se resisten a dejar sus casas. A unos 50 km de la central nuclear de Fukushima, en la playa de Tairatoyoma, una de las zonas más populares para los surfistas japoneses antes del accidente, todavía hay algunos surfistas que se resisten a dejar de surfear sus olas pese a la presencia de radiación. Son conscientes del riesgo que conlleva este acto pero aún así no son capaces de resistirse a sus solitarias olas.

En marzo de 2012, las autoridades consideraron superada la contaminación radioactiva y reabrieron la playa. Y poco a poco, volvieron los surfistas. Sin embargo, el lugar en el que antaño se llegaron a celebrar competiciones internacionales de surf, no ha vuelto a ser el mismo.  

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En el transcurso de 5 años, cerca de 50.000 personas han trabajado en la descontaminación de la planta y en la detención de fugas. Todos los días se eliminan entre 5 y 30 centímetros de tierra contaminada, que se almacena en bolsas de plástico azul, a la espera de una solución mejor.  

Me pongo crema para protegerme del sol pero no he encontrado nada para la radiación“, comentaba un surfista a la cadena Aljazeera. “Sólo conoceremos las consecuencias de todo este tiempo en el agua dentro de 20 años”.

Dicen que la pasión no entiende de razón pero esta acción extrema los acerca más a kamikazes que a surfistas.

Fotos: Eric Lafforgue/Al Jazeera

 

 

 

 

 

 

 

 

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