Transgénicos “Stop”

Un tema que afecta a la población argentina y gran parte de nuestros queridos hermanos latinoamericanos, los alimentos transgénicos. Estos no sólo tienen efectos ambientales, agrarios y socio económicos, sino también sobre la salud de las personas, según alertan organizaciones ecologistas alrededor del mundo.

Ricardo Natalichio
Director
www.ecoportal.net

Muchos de los grandes grupos económicos vinculados al tema del alimento no pueden ya silenciar la discusión sobre los alimentos transgénicos (son aquellos que fueron producidos a partir de un organismo modificado genéticamente mediante ingeniería genética), entonces pretenden, a través de los medios masivos de comunicación que también les pertenecen o están comprometidos con ellos bajo una forzosa “obediencia debida”, encasillar el tema en la dicotomía de si son o no son perjudiciales para la salud humana, cuando este problema en realidad abarca muchos otros aspectos igual o más importantes que éste.
Para que una plantación “rinda” ésta debe abarcar un gran espacio de tierra, lo que significa que se debe disponer de la misma o del dinero para adquirirla o arrendarla y cubrir los costos que significa encarar esta producción.
Este espacio se ocupa entonces con un solo cultivo (monocultivo) y en manos de una única persona o empresa, cuando antes, en la mayoría de los casos era utilizado para el cultivo de varias especies diferentes (biodiversidad) por muchos pequeños o medianos agricultores.
Aquí nos surgen dos nuevos problemas ya que, en primer lugar tenemos el paso de un cultivo diverso a un monocultivo, lo cual causa degradación de la tierra, resistencia a los herbicidas, desaparición de insectos beneficiosos, como los polinizadores, entre otros efectos perjudiciales para el ambiente.
El otro problema que también surge como consecuencia directa es el hecho de que muchos pequeños y medianos productores quedan arruinados y endeudados porque se crea una gran dependencia de insumos, herbicidas y carísimas maquinarias de siembra directa, o porque arrendaron sus tierras a un precio vil para tal vez recuperarlas algún día cuando se hayan vuelto improductivas, o las vendieron por unas monedas pasando a integrar las masas de desocupados o subocupados en zonas urbanas y suburbanas.
Sólo en Argentina se calcula que hay más de 300 mil pequeños o medianos productores en estas condiciones, con el problema social que esto significa.
También debemos tener en cuenta que algunas especies modificadas genéticamente son contagiosas y pueden infectar a las especies no transgénicas de los campos vecinos. Otro aspecto que no podemos obviar es que muchas veces, para ampliar el terreno cultivable se desmontan grandes extensiones de tierra o incluso se talan bosques enteros, con todos los perjuicios ambientales que esto trae aparejado.

Por eso, como ciudadanos tenemos que pedir que se instalen estos temas en la agenda pública de los gobiernos y en los medios. Se trata de daños al medio ambiente, daños a la salud y consecuencias irreparables para los campesinos. Reclama como consumidor la clara diferencia entre los alimentos transgénicos y los que no lo son.

 

 

 

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