Muy próximos a sacar su cuarto disco de estudio “Piélago”, hablamos con los integrantes de Efecto Manjatan, un proyecto musical más interesado en los propios deseos que en pegarla en el circuito comercial. Propuesta diferente y difícil de encasillar en el panorama de la música argentina actual.

 

ENTREVISTA

 —Definición de Efecto Manjatan para aquellos que no los conocen…

—Efecto Manjatan es más un lugar que una banda, un lugar donde hace más de quince años coincidimos con amigos por el placer de la música. Somos una banda con predilección por el estudio, somos de encerrarnos durante meses y meses, de probar cientos de audios y sonidos hasta salir a la luz con algo que nos exprese y nos represente. Ése es uno de los mayores placeres de la música, el de echarte luz a vos mismo, el del viaje, independientemente de lo que pase después con los discos. En cuanto a la música, nuestra intención fue siempre hacer temas envolventes y atmosféricos, que queden sonando en el oído después de escucharlos.

—¿Cómo está compuesta la agrupación y de que se encarga cada uno de ustedes?

—La banda está integrada por Damián Richarte (voz y teclados), Maxi Castelli (guitarras, teclados, bases) y Fernando Holgado (bajo, teclados y programación). Los tres somos autores de “Piélago”, el cuarto álbum de la banda, próximo a estrenarse cerca de fin de año. Dado que Fernando vive desde hace varios años en Chile, no es parte de las presentaciones en vivo, para las que se cuenta con una banda estable integrada por Laureano Holgado (guitarras y sintetizadores), Mauro Barros (teclados) y Fernando Marolda (bajo).

—¿Cuándo comenzaron dudaron en algún momento en relación al idioma en el que iban a cantar?

—La verdad que no, se dio así de entrada y seguimos para adelante. A la música que hacemos le queda mejor el inglés que el castellano, por ahora, y tiene que ver con una cuestión puramente sonora y estética. Tampoco es que estemos negados a hacer temas en castellano, de hecho, en “Piélago”, hay un tema en castellano, y en un futuro puede haber más. Nunca se sabe.

—¿Sienten que hacen una música difícil para ingresar en el circuito más comercial? ¿Cuáles son sus máximas aspiraciones con Efecto Manjatan?

—El hecho de ser de acá y componer canciones en inglés sigue siendo una suerte de traba. Algunos ven en eso una falta de arraigo o cuestiones de índole pseudo patrióticas que, tratándose de rock, resultan un tanto ridículas. Después, por ahí se copan con Air, Cansei de ser sexy o cualquier otra banda extranjera que no canta es su idioma original. Lo bueno de la música es que hay para todos los gustos y nosotros tenemos nuestro público. Además, como nunca hicimos esto para llenarnos de guita sino por vocación, lo que nos paga es poder seguir grabando discos y tocando. Si nos va bien en el mercado, mucho mejor, obviamente; si no, seguiremos con lo que venimos haciendo desde hace 16 años, que la pasamos muy bien.

—¿Qué pueden decirnos de su próximo disco Piélago? ¿Cuándo sale?

—Es un disco pensado como un disco y no como diez temas sueltos, intentamos que sea un todo orgánico, aunque vaya un poco a contramano, porque parece como que se está perdiendo la costumbre escuchar discos enteros. Es un disco casi sin midis, de canciones atmosféricas, con sonidos de la bahía del Pacífico donde grabamos gran parte, con temas de gloria y perdición urbana, con música y melodías que siguen sonando en el oído después de escucharlas. De alguna manera revisitamos el audio de los sintetizadores e instrumentos que marcaron los 70 y los 80 y los trajimos al presente, a un contexto social y tecnológico completamente diferentes. Usamos sintes que van desde pianitos casio tone de juguete de los 80 hasta a un órgano Hohner, todavía más viejo. El disco sale a la calle y lo presentamos en vivo el 25 de noviembre, en el teatro Caras y Caretas.

—Estudio o vivo ¿por qué?

—Las dos experiencias son increíbles, pero el estudio es la cabina de la nave, un laboratorio donde nos pasamos la mayor parte de nuestra vida como banda. Ahí es donde más se siente el poder transportador y elevador de la música.

—Influencias que se escuchen en su música.

—Creemos que somos el resultado de los géneros que nos alimentaron primero como oyentes, el rock inglés de los 60 y 70, el pop de los 80, la obra de bandas y artistas esenciales como Pink Floyd, David Bowie, Joy Division, Rolling Stones, Sumo y muchos otros, aunque no sonemos ni remotamente parecidos. Ésa es la gracia.

¿Disco de este año para recomendar?

—“Blackstar”, de David Bowie, por ser el último de una deidad musical.

—Info que quieran compartir con nuestros lectores.

Los esperamos el 25 de noviembre en el teatro Caras y Caretas, donde presentamos el nuevo disco. No se van a arrepentir.

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