Lucas Swieykowski es amante de la vida en la montaña, instructor de esquí y viajero incansable. Este argentino es uno de los protagonistas de ELBRUS, la película de la cual te mostramos el trailer en nuestra noticia de ayer.

¿De dónde sos? ¿Cómo describirías tu lugar?

Nací en Buenos Aires pero desde chico que vivo en Bariloche ya que mi familia decidió mudarse acá, y fue lo mejor que nos pudo pasar. Siento hoy que este es mi lugar en el mundo..

Me encanta estar rodeado de estas montañas patagónicas y bosques milenarios, con las vistas a estos lagos de aguas frías y cristalinas. La naturaleza está viva y poder disfrutarla al máximo cada día como estilo de vida es una cosa increíble, un estilo de vida diferente a lo habitual, donde no tenemos horarios de oficina, sino que nos manejamos a través del instinto y la pasión.

Esta pasión es la que te hace seguir en la búsqueda de superarte a vos mismo, que te hace alcanzar y abrirte hacia nuevos horizontes a través de nuevos desafíos.

¿Cómo comienza tu vínculo con el esquí? ¿Qué te atrapó de este deporte?

Llegamos a Bariloche y los primeros años no salía mucho a la montaña, pero de a poco fui encontrando mi conexión con ella y ahora no puedo pensar en vivir fuera de las montañas.

Aprendí a esquiar con mi papá que nos llevó a mi hermano y a mí cuando éramos chicos, pero empecé con regularidad cuando ya estábamos en Bariloche. Luego con un nivel de esquí muy básico, subía a la montaña con compañeros de la escuela que eran muy buenos esquiadores y para seguir el ritmo no me quedaba otra que apretar los dientes y tratar de esquiar rápido. Era eso o esquiar solo todo el día. De a poco fui ganando más confianza y seguridad, y cuando empecé a trabajar en el Club Andino Bariloche como ayudante nos dieron algunos cursos donde me hablaron de la técnica por primera vez. Luego de un par de años empecé con los cursos de aadides, donde pude formarme como instructor llegando a ser Instructor Nacional de esquí.

Trabajar como instructor de esquí, me abrió la puerta a poder viajar y trabajar por el mundo, donde fui encontrando y descubriendo nuevos movimientos, técnicas y formas de esquiar. Primero con el Freestyle que en ese momento acá todavía era desconocido. Afuera había enormes parques montados para hacer saltos y piruetas en el aire y todo esto era nuevo para mí pero me interesó y comencé a hacerlo con intensidad. Pasaba cada vez más tiempo en estos parques probando trucos nuevos, incluso participando de algunos eventos en Bariloche y luego en Canadá, donde conseguí buenos resultados. Pero eso no era todo. Con el pasar del tiempo empecé a descubrir la nieve honda y los lugares alejados para el esquiador clásico. Esta pasión fue creciendo cada vez más, hasta llegar al punto de solo quería esquiar esa nieve polvo y virgen. Es una sensación difícil de explicar pero que te llena de una forma inexplicable. Es como ir flotando en el aire hacia abajo y donde muchas veces la nieve vuela tapándote literalmente la cara, es sensacional y sueño de todo esquiador.

Fue en el año 2006 donde empecé realmente a dedicarme al esquí fuera de pista. Esquiando con gente con mucho más conocimiento, aprendí mucho al seguir sus pasos, consejos y enseñanzas. Las caminatas comenzaron y fue donde descubrí este nuevo mundo en la montaña. El querer llegar a lugares donde nadie había llegado antes. De buscar la línea perfecta, o de mirar a un lugar y pensar en mi cabeza, por ahí tengo que esquiar y trazar una línea.

Cansado de la rutina diaria de ser un simple instructor más, decidí ir a Suiza en Noviembre del 2007, buscando una nueva aventura. Estaba cansado de no poder disfrutar de la montaña como quería. Siempre dando clase y no poder disfrutar de esos días de nieve polvo por la responsabilidad que uno tenía hacia la escuela. Estaba dando clase mirando como disfrutaban los demás y no me daba alegría. Así que decidí buscar trabajo en un bar para poder trabajar durante las tardes y las noches, para poder disfrutar de todo el día de esquí para mí. De poder tener tiempo de esquiar esos lugares interesantes que iba encontrando. Fue un desafío muy difícil, el cual llevó tomar decisiones importantes y en ese momento no lo sabía, pero cambió todo.

A medida que tenía más tiempo para mi pude crecer mucho como deportista, y fui conectando con gente que estaba muy metido en el ambiente, lo que me ayudó a conseguir Sponsors más sólidos y estables. Seguía con las competencias, pero de Freeride y gracias a conseguir buenos resultados y varios podios, me gané la confianza de las marcas para poder seguir haciendo lo que más me apasiona, esquiar.

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¿Qué dificultades y obstáculos se te han presentado en el camino para hacer lo que te apasiona?

No todo es color de rosa, ya que siempre hay dificultades y obstáculos. Creo que las lesiones son responsables en gran parte, ya que cuando uno está empujando el límite, corre un gran riesgo. Hace varios años, en una competencia en Francia, tuve una gran caída y me luxe la cadera. Era la primer competencia de la temporada, y en ese momento pensé que se había acabado todo. Me pasé el resto de la temporada sentado en el sofá de casa ya que no podía caminar, mirando por la ventana la nieve caer. Fue un momento muy duro, y no sabía si me iba a poder recuperar del todo para poder seguir esquiando de la forma en la que venía haciéndolo. Por suerte, con paciencia y mucha ayuda y dedicación, fui recuperando la movilidad, la confianza y la fuerza para seguir adelante. Me llevó varios meses volver a estar al 100 %, pero fue bueno haberme tomado el tiempo necesario para estar listo y poder cumplir las expectativas personales. Las caminatas en la montaña me ayudaron un montón, a re fortalecer y ponerme en contacto nuevamente con la naturaleza y de paso aproveché para explorar nuevas áreas y terrenos en busca de nuevas líneas para el invierno.

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¿Qué análisis podrías hacer de los centros de esquí y del nivel del esquí en Sudamérica?

El terreno que nos brinda la Patagonia y los Andes en general son espectaculares. Las formaciones montañosas y los paisajes son únicos. Yo la verdad que lo disfrutó mucho. El destino Sudamérica para los esquiadores internacionales va tomando cada vez más fuerza,. Año tras año son más los que nos visitan y exploran nuestro terreno. Los centros de esquí brindan muchísimas posibilidades para ellos como para los esquiadores locales. El mundo del esquí está cada vez mas orientado al esquí fuera de pista, esto hace que en los centros de esquí se esquíe la nieve polvo muy rápido. Esto genera que muchos de los esquiadores buscan también alejarse a ellos, buscando montañas vírgenes, alejadas de lo cotidiano y el ruido urbano.

¿Cuan peligrosa es la montaña? ¿Qué cuidados hay que tener? ¿Alguna vez estuviste en una situación de riesgo?

El conocimiento y la experiencia hace que uno pueda seguir adelante teniendo en cuenta todos los riesgos y factores que se puedan presentar. No estamos fuera de peligro, pero tratamos de tomar todos los recaudos necesarios. También estar acompañado de la gente que uno confía te ayuda a poder seguir compartiendo y empujando esa motivación en búsqueda de nuevos límites. Acá en la Argentina, en particular, tenemos esquiadores y amantes de la montaña de gran categoría. Mucho nivel y gente que cada vez está más capacitada para poder disfrutar la montaña al máximo en toda su plenitud. Hay que reconocer que es muy difícil en Sudamérica dar ese salto al mundo internacional, ya que el apoyo muchas veces es limitado, pero hay mucho talento y ojalá que algún día muchos de esos personajes encubiertos puedan salir a la luz y a los ojos del mundo.

Cuando uno sale a esquiar fuera de pista, es siempre recomendable salir con alguien que tenga el conocimiento necesario y la capacitación para poder moverse por la montaña con mayor seguridad. Como mencionamos antes, nunca estamos fuera del peligro. Es fundamental tener con uno los elementos básicos de seguridad para avalanchas, que son el Arva, la pala y la zonda. No solo es necesario tenerlo, sino saber usarlo también. En la montaña siempre hay que andar con los ojos abiertos, ya que pueden pasar cosas imprevistas en cualquier momento, y se puede pasar de un día agradable y divertido a una pesadilla en cuestión de segundos. Puedo decir que estuve en algunas situaciones no deseables, y da que pensar.

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¿Qué dirías sobre la experiencia rusa a todo nivel?

Hace varios años que tengo la suerte de poder participar y organizar diferentes proyectos relacionados al esquí extremo, participando en diferentes competencias internacionales, y películas que fuimos filmando en diferentes lugares del mundo, como Alaska, Japón, Nueva Zelanda, Rusia y varios países de Europa y Sudamérica entre otros…

A lo largo de mi carrera estuve tomando parte de varias películas diferentes, habiendo ganado varios premios y menciones en diferentes festivales internacionales de cine.

Gracias a la participación en estos proyectos tuve la oportunidad de viajar a diferentes puntos del planeta, donde uno va aprendiendo todo tipo de cosas. Ya sea desde lo cultural, a lo personal, ya que cada lugar te va dejando una marca, una nueva visión y una experiencia única. También la gente que uno va encontrando en estos viajes, que te transmite su pasión y forma de ver la vida, es algo bárbaro. El poder compartir esas sensaciones y culturas es algo increíble.

 

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