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Olas de tres metros y un torneazo de surf que coronó a los campeones argentinos
Se disputó la última fecha del circuito, la mítica Paloma, con un mar embravecido, alto nivel de surf y el riesgo de bajadas y subidas por un acantilado. La historia con testimonios.
“Sin dudas fue La Paloma más tenebrosa y peligrosa, una de las mejores de la historia en término de olas. Siempre es el torneo que más exige al surfista. Y también el que más expone las limitaciones. Sólo los más completos pueden aspirar a ganarlo y esta vez, luego de la ciclogénesis, estuvo todavía más desafiante. Fue el mejor escenario para coronar a los campeones”. Ahora desde afuera, como coach y no como competidor por una lesión, Martín Passeri hizo un resumen de lo que vio dirigiendo a su equipo que tuvo a Franco Radziunas como ganador del evento, a su hijo Thiago como semifinalista y terminó coronando como campeones argentinos a Tomás Lopéz Moreno y Catalina Merceré, los más regulares. Una edición, brillantemente organizada por Quiksilver, que cerró de forma espectacular el calendario del surf nacional, ratificando el alto nivel de la nueva generación que ya empieza a mostrar las uñas a nivel internacional, como pasa con Franco y Thiago.
Como La Paloma no hay. Surfear ahí, debajo del acantilado que está en la ruta 11, a pocos kilómetros de Mar del Plata, no es para cualquiera. Y menos luego del complejo fenómeno climático que le dio mayor poder al mar. Estuvo en duda el único torneo de olas grandes que tiene el país. Porque a las habituales dificultades que tiene se sumaron las nuevas, un mar enorme, con mucha corriente, el rebote de las olas en la pared de piedra y la destrucción de parte de los sectores que permiten bajar y subir desde el acantilado. Habitualmente se desciende por una escalera a la que le faltan escalones (ver foto 4), después por un soga y luego hay que tirarse al agua desde una explanada. Tan riesgoso es que Thiago, el día anterior, rompió su tabla principal al resbalarse… Para subir, tras meterse al mar, hay que trepar por una soga que esta vez desapareció y tuvo que colocarse una escalera metálica amurada al frente de tosca. Eso le sumó aún más mística a un torneo, aunque a veces todo ese romanticismo y color se terminan convirtiendo en un dolor de cabeza…
Esta 22da edición, que contó con los mejores 32 hombres y las 8 mujeres top, contó con seguridad en tierra (tres guardavidas) y en el agua, con un piloto de moto de agua (Gastón Capria) con gran experiencia en olas gigantes de clase mundial que, intercomunicado con sus asistentes en el acantilado, tuvo un activa participación, cuando los surfistas no podían volver al line por la fuerte corriente (ver foto 3). La jornada arrancó con condiciones espectaculares y luego hubo de todo, hasta lluvia, generando una emoción extra para la definición.
López Moreno no ganó ninguna fecha pero llegó como líder tras un segundo, tercer y quinto puesto. Necesitaba al menos llegar a semis en la última y lo hizo, incluso hasta la final, que perdió con Radziunas. Franco pudo ser el rey nuevamente pero sólo participó en dos fechas y aunque ganó ambas, no le alcanzó. Thiago, la otra joya del surf nacional, tenía algunas chances pero al quedar fuera de la definición, se las sepultaron. A los 17 años terminó como subcampeón nacional, con tres de las cuatro fechas disputadas fue 1°, 2° y 3°), lo que ratifica que puede lograr el ansiado título, el año que viene, algo que su padre logró en seis oportunidades. Entre las chicas, Merceré -de 25 años- llegó como líder y sostuvo la ventaja ganando el evento.
“Este título significa mucho en lo personal y creo que la clave fue no buscarlo, sino ir heat por heat, dejando fluir mi surfing, sin forzar y tratando de soltarme. Esa fue la estrategia, soltar algo en lo que trabajé toda mi vida”, resumió López Moreno. “Tenía la presión de no poder fallar en nada si quería ser campeón, me sentí muy bien pero no alcanzó, no sólo dependía de mí. El título seguirá siendo un objetivo pero ahora lo más importante es seguir viajando, haciendo experiencia afuera y cuando esté la chance lo volveremos a intentar”, analizó Thiago. Para Radziunas fue su primera vez como ganador del torneo más importante. “Lo quería ganar, sí, tuve varios casi cuando era más pibe y ahora pude. Fue un torneo complejo, difícil, por cómo estaba el mar tras la ciclogénesis. Hubo que elegir bien las olas y creo que la experiencia en el exterior me ha ayudado mucho”, analizó.
Fue el mejor final para un surf argentino que no para de crecer, con figuras emergentes que se destacan en el exterior y un semillero que se potencia con grandes entrenadores y el apoyo de las marcas.


















