ALA MOANA cumplió y celebró sus 40 años

Ala Moana Surfshop cumplió 40 años y lo festejó con una fiesta a la altura de su trayectoria; en el local de la calle Juan B. Justo 1320 se vivió una noche de muchas emociones, en donde Fernando Aguerre, fundador junto a su hermano Santiago y su madre Norma Mattalia, fue el gran anfitrión de muchos amigos de la casa, surfistas de distintas generaciones y además se encargó de recibir al Intendente de la ciudad, Guillermo Montenegro.

Con una fina selección musical a cargo de Dj Cofla, los invitados disfrutaron de un catering que fue acompañado por unas Coronas bien heladas, al tiempo que no dejaron de recorrer cada uno de los rincones de Ala Moana, en donde es posible realizar un viaje a través de la historia del surf argentino e internacional.

Marplatense de pura cepa y salitre, presidente de la International Surfing Association y máximo responsable del ingreso del surf a los Juegos Olímpicos de Tokio, Fernando Aguerre es un incansable hacedor dentro del mundo del surf y los negocios. Tal es así, que su inquebrantable espíritu lo llevó a convertirse en el único argentino que logró meter un deporte en los Juegos Olímpicos. Cerca de las 20:30, el maestro de ceremonias se encargó de presentarlo, subió al escenario y tomó la palabra.

“40 años… Abrís y cerrás los ojos y pasaron 40 años. Ala Moana lo empezamos con nada, mi hermano viene un día y me dice: Somos socios… ¿Socios de qué?
-le pregunté. Vamos a abrir un Surf Shop, me respondió. Vamos a asociarnos con mamá, ella tiene la chequera. Vamos a hacer los cheques para comprar telas, pagar el depósito del local, etc… Y así empezamos”,

expresó Fernando Aguerre al momento de tomar el micrófono.

“Creo que si uno sabe todo, todos, todos los riesgos que hay, no empieza nada. El conocimiento sobre el futuro es una mierda, porque si sabés mucho, al final no hacés nada porque vivís asustado. Los ingleses dicen “Ignorance is a blessing” (la ignorancia es una bendición). Todo por lo que uno pasa es imposible pasarlo solo, es siempre acompañado. El sueño de volver Ala Moana no hubiese sido posible sin Rodolfo (Sotura), CEO de Quiksilver Argentina… Gracias Rodolfo.

Hace unos años le dije vamos a abrir Ala Moana, él me respondió que faltaban tres meses para el verano y no teníamos local, absolutamente nada. En esos tres meses encontró el local, rompimos paredes y armamos en 90 días este local que hoy ustedes pueden disfrutar. Fue una locura.

Agradezco a muchísima gente que me viene acompañando desde hace mucho tiempo, muchos me han acompañado en la gesta olímpica desde Ala Moana, Reef, la escuela secundaria, la facultad de Derecho y la colimba y a todos los que nos vienen aguantando y ayudándonos, nada hubiese sido posible sin todos ellos. Algunos ya no están, como mi vieja que se fue hace 5 años y mi viejo que se fue el año pasado. A todos muchas gracias, lo imposible existe en la mente de los holgazanes, si es imposible no se hace”; reflexionó en público sin dejar de manifestar su alegría y emoción al momento de recorrer la historia de Ala Moana y su camino al surf como deporte olímpico.

Entre palabras de agradecimiento y anécdotas, Fernando aprovechó para dar a conocer unas fotos tomadas en el primer campeonato que realizó en El Torreón en la década del 70 y en donde figuran unas imágenes inéditas de él junto a su madre, a quién luego rindió homenaje al destapar una baldosa en honor a Norma Mattalia, quien fuera su socia y compañera de aventuras en Ala Moana y en la vida.

Poco antes de concluir su discurso, destapó una pared en donde apareció la tabla de Ítalo Ferreira, último campeón mundial ISA y WSL, junto a una bandera con los anillos olímpicos y una serie de cuadros que destacan el ingreso del surf a los Juegos Olímpicos de Tokio 2020.

La fiesta de cumpleaños tuvo su torta y show en vivo de LOST MARPLAS, banda de Surf Rock integrada por los hermanos Astor Cianciarulo (guitarra), Coco Cianciarulo (bajo) y Jay Cianciarulo (guitarra), que en esta ocasión fueron acompañados por Gianmarco Gallo en batería.

Ala Moana cumplió 40 años y la historia se sigue escribiendo.