Conoce al Equipo Nacional de Snowboard Freestyle y su historia

El hecho de que el snowboard, en sus disciplinas slopestyle y big air hayan llegado a las Olimpiadas hace algunos años significó en nuestro país un nuevo capítulo en el snowboard competitivo nacional. 

Uno de esos avances fue la creación del Equipo Nacional de Snowboard Freestyle, un proceso, objetivos y desafíos nuevos. Hoy, luego de algunos años de su creación, nos encontramos con el equipo durante la última etapa de su gira en el Hemisferio Norte para que nos cuenten de qué se trata representar a un país entero.

Me encontré con parte del equipo en Livigno, convocado a entrenar la última etapa de su gira europea junto a Federico Chiaradio y Pedro Bidegain. Una de las bases preferidas del Equipo ya que Mottolino (uno de sus centros de ski) cuenta con uno de los mejores parks de Europa y del mundo, con rampas perfectas todos los días y hace algunos años con la nueva frutilla del postre a la hora de entrenar, un big air bag, que es ni más ni menos una rampa de nieve con un colchón inflable del tamaño de toda la caída!

Allí me pude hablar con una de las personas involucradas al 100 por ciento con este proceso, él es Santiago Gamen, hoy entrenador del equipo, pero también ex competidor y uno de los referentes del snowboard nacional. Presente desde los comienzos de este viaje le preguntamos a Santi como fue el camino desde la concepción del equipo hasta hoy.

Sobre Santiago Gamen: En el Cerro Catedral, dedicó varios inviernos trabajando como entrenador en la escuela invernal del Club Andino Bariloche, en Andorra con Freestyle Grandvalira y otras temporadas del Hemisferio Norte con el proyecto de Samurai Snowboard Camps en Lake Tahoe y Mammoth Lakes. Dentro de la Federación Argentina, además trabajó en organización  y fiscalización del campeonato nacional, y desde el 2015 consolidamos en Catedral la fechas sudamericanas de Freestyle.

Intentaré contar brevemente como fui viviendo la evolución del equipo nacional de snowboard freestyle desde sus comienzos, con algunas trascendencias que impulsaron también a formación del mismo.

 El Equipo Nacional  tiene varios brotes, uno para remarcar, fue una reunión entre varios amigos motivados, de donde surge la idea de conformar un Team con los mejores representantes del país. La disciplina Slopestyle había sido aprobada por el Comité Olímpico Internacional y eso fue un puntapié que nos jugó a favor. 

Yo conocía las internas entre la ISF y la FIS, pero el objetivo de poder surfear durante casi todo el año en los mejores parks del mundo superaban cualquiera de las posturas que se respiraba en el mundillo, y más aún para nosotros,  un proyecto olímpico empezó a estar latente. 

Hasta ese momento mi carrera como snowboarder había sido como la de la mayoría de mis compañeros, viajar con el fin de hacer snowboard y tener la tabla debajo de los pies lo máximo posible intentando desarrollar una carrera profesional. Desde que egrese del secundario en el 2000, me las había ingeniado para mantenerme activo sobre mi tabla, trabajando en lo que saliera, participando en casi todas las competencias posibles y por suerte también con algunos sponsors.

Para el año 2010 aproximadamente, con perfiles de competidores más definidos, y luego de esa reunión tuvimos aval de quien es hoy la presidenta de la Federación Argentina, quien traccionó muy fuerte para que el proyecto avanzara. A partir de ahí, se concretan las propuestas para representar a ARGENTINA en un determinado planning de Copas de Mundo y Copas Europa, con apoyo de Secretaría de Deportes de la Nación y Enard.

Desde el principio y en los papeles, el equipo ideal contaría con entrenadores técnicos, preparadores físicos y kinesiólogos. Con el paso de los años fuimos creciendo y hoy contamos con una estructura y soporte inimaginables. Al ser un deporte nuevo, con muy poco crecimiento a nivel nacional, no había aun entidades definidas ni organizadas que se involucraran en el desarrollo de lo que estábamos haciendo. No contábamos con una línea demasiado marcada en cuanto al cómo hacerlo y en este sentido tener objetivos puntuales nos sirvió muchísimo.

El primer objetivo del Equipo Nacional fue la clasificación para Slopestyle a los Juegos Olímpicos de Invierno de 2014 en Sochi. La experiencia fue impresionante y superamos el desafío de poder competir y hacernos nuestras rondas dentro del circuito de Copa del Mundo.  El objetivo puntual no se alcanzó, no estuvimos ni cerca.

El siguiente objetivo fue la clasificación olímpica 2018 para Big Air y Slopestyle. En un duro proceso de 2 años y con 3 resultados muy buenos de Mati Schmitt en el circuito WORLD CUP, pudimos lograrlo.

Muchos momentos fuertes que me dió el camino, uno que recuerdo fue cuando estábamos en las prácticas de la prueba de Slopestyle de los JJOO de Korea, la pista era un delirio. Habíamos charlado con Mati de que nuestro premio era estar allá y correr, ahora había que relajarse, fluir y disfrutarlo. Ya habíamos ganado…

Él tuvo unos prácticas excelentes, me impactó poder  verlo dibujar ese Slopestyle, fue una nueva inyección de motivación. Desde afuera, vi con mucha claridad que si él conectaba con un buen día de competencia había chances de estar en la burbuja.

Otra muy buena fue la participación en el Air & Style de Beijing, la prueba ya no era invitacional pero el filtro de clasificación era complejo y los chicos del Equipo la superaron. Acá Fede rindió muy bien a tán sólo 2 puestos de meterse en la final. Presenciar ese evento con toda su historia y emblema fue una experiencia tremenda.

En este rumbo, nuestro próximo objetivo son los  JJOO 2022. Hoy los chicos del Team están cada vez más cerca de superar las etapas e instancias de las competiciones. Por eso ahora nos enfocaremos en que Federico Chiaradio y Pedro Bidegain se preparen de la mejor forma posible.

Notamos que de apoco nos acercamos al mejor nivel a pesar de que ellos nos superan en tiempo y cantidad. 

Europeos, nórdicos, americanos y canadienses ya lo vivenciaron hace por lo menos 15 años, son muy superiores en recursos, en adeptos y tienen los deportes de nieve arraigados a la cultura y educación. 

Una  desventaja que atravesamos es la falta recursos en infraestructura para desarrollar el deporte, desde falta de materiales, falta de centros de entrenamientos específicos de freestyle, y falta de snowparks. Con este aspecto más desarrollado podríamos achicar diferencia en el corto plazo.

Nuestra estructura va tomando forma, creciendo y consolidándose de a pequeños pasos a través de los cambios, transformaciones y trayectoria. Toda la experiencia adquirida, la información, los propios conocimientos y el staff que nos brinda la Federación, hoy son nuestras armas más fuertes para seguir creciendo, mejorando así en las técnicas y métodos. 

Van surgiendo nuevos desafíos en pos de mejorar el potencial semillero argentino. Con el fin de alcanzar el Alto Rendimiento Deportivo en edades tempranas (alrededor de los 17 años), nace la iniciativa de diagramar un esquema de progresión puntual y unificado para lograr  bases sólidas en cuanto a nivel técnico de todas las categorías federativas que es de donde eventualmente provienen las jóvenes promesas.

Pedro Bidegain de San Martín de los Andes experimenta su primer año en el equipo y nos cuenta qué significa ser parte y estar de un año al otro viajando por el mundo haciendo snowboard.

Arranque a viajar al exterior cuando tenía 15 años con Andino Summer Camps, con ellos hice mis primeras 5 temporadas fuera de casa, en donde tuve mis primeras experiencias y fui conociendo lo que es el snowboard afuera de Argentina en uno de los mejores lugares para ver, aprender y gozar del snowboard como lo es Mammoth. Hoy me toca ponerme la casaca del equipo nacional por primera vez y significa algo soñado y un objetivo que tenía desde chico. Mi primera participación a nivel internacional fue el mundial junior en China en 2015 y desde ahí me fui sumando a alguno de sus viajes, a Chile primero y después  en otras paradas. 

En estos 4 meses de gira conocí más montañas y lugares que en toda mi vida, así que aprovechando y disfrutando el momento en el que me toca estar y con más objetivos en mente para el futuro.

En la casa también podemos ver a miembros del equipo nacional de freeski como Mateo Bonacalza que está terminando su paso europeo y se prepara para finalizar su temporada en Mammoth Mountain. 

Uno de los snowboarders más reconocidos hoy en Argentina es Matias Schmitt, quien hace un año se transformó en historia al representarnos en las Olimpíadas de Pyeong Chang. Hoy Mati no sólo entrena sino que de a poco va orientando sus energías para compartir sus experiencias y ayudar a las futuras generaciones del snowboard argentino. Hablando con él nos cuenta sobre la creación del equipo junior, su viaje como entrenador al mundial Junior en Suecia y que se siente poder aportar conocimiento y experiencia a los más pequeños.

Hace ya unos cuantos años que estoy viajando de invierno en invierno entrenando, compitiendo y persiguiendo a la nieve. Desde el 2012 busque lograr la clasificación a los JJOO de invierno. En la primer gira de clasificación, para Sochi 2014, la verdad es que no estuve ni cerca del objetivo, pero a partir de ahí de a poquito me fui acercando. Con una mezcla de constancia, entrenamiento y algo de suerte terminé metiéndome en Pyeongchang 2018 y representando a la Argentina en Slopestyle y Big Air.

 Este año surgió la posibilidad de cambiar un poco de rol y entrenar durante un mes a la nueva camada de futuras promesas del snowboard nacional.

 Una vez más gracias al apoyo de la FASA y el ENARD se armó un viaje de entrenamientos y competencias, esta vez el objetivo era que Argentina tenga la mejor representación posible en el Mundial Junior de Snowboard, en Klappen, Suecia. Para esto se convocaron a 4 chicos y 2 chicas, nominados según sus resultados en las últimas giras de competencias en Sudamérica.

Cuando Santi, Entrenador del equipo nacional, me contó de este nuevo proyecto, lo primero que me surgió es ofrecerme para darle una mano con el entrenamiento, transmitiéndole a los chicos todo lo que fui aprendiendo en estos años viajando, compitiendo y andando en snowboard.

Así que este año tuve la suerte de terminar mi temporada de hemisferio norte viviendo al deporte desde afuera de la pechera, cambiando la presión de tener que bajarme mi ronda de competencia por los nervios de incentivar a los chicos a que se prueben sus primeros dobles, cambiando la adrenalina de intentar algo por primera vez, por la felicidad de ver como se hacen ese truco que les enseñaste.

De verdad que fue una experiencia increíble para todos, hicimos dos semanas en Livigno, Italia, con un parque tremendo, con un Airbag landing de película, donde todos se pudieron sacar las ganas de probar esos trucos que todavía no se animaban hacer a la nieve. Día a día los chicos y las chicas fueron ganando confianza y terminaron todos encadenándose muchos de sus mejores trucos en la misma bajada. De ahí viajamos directo a Klappen para el tan esperado “Mundial Junior de Snowboard Freestyle”, creo que logramos el objetivo y llegaron todos en su máximo nivel, adaptándose muy rápido al circuito del Slopestyle (La primer competencia del evento).

El circuito no era muy grande pero sí era bastante técnico, en líneas generales anduvieron bien, sobre todo Valentín Moreno y Manuel Fasola quienes encadenaron sus trucos con mucho flow. Un par de días después fue momento del Big Air y los chicos no se guardaron nada, Kefren Mendolia se hizo unos BS 7s enormes con mucho estilo, Valentín llegó a intentar FS 1080 y estuvo muy cerca de hacérselo. Manu se habrá hecho por lo menos 6 doble backflips y no falló ninguno y sin duda la revelación del día fue Morena Poggi que con sus 14 años no se dejó intimidar por la rampa gigante y se hizo los FS 360 mas grandes de su vida y hasta llegó a intentar FS 540.

Es  real que todavía no luchamos por los podios, pero el snowboard en Argentina crece día a día y fue un orgullo poder bajarme unos días de la tabla y ver el progreso y al futuro del snowboard desde afuera.

Yo por mi lado sigo con ganas de subirme a mi snowboard a representar al país y darlo todo, pero cada vez que tenga la oportunidad voy a seguir empujando al deporte que tanto me dio, desde este nuevo rol que también disfruto muchísimo.

Por pocos días no me crucé con el Equipo Junior, quienes bajo la tutela de Santiago Gamen y Matías Schmitt viajaban hacia Klappen al Mundial Junior con una delegación de varios jóvenes argentinos en sus primeras experiencias internacionales.

Pude charlar con dos de ellos luego de su experiencia, Manu Fasola de Bariloche y Momo Poggi de San Martín de los Andes, dos jóvenes referentes en sus respectivas montañas y en el país. 

Unas breves de Manu Fasola:

Estoy muy contento de que me hayan elegido para poder hacer estas cosas, es el deporte que amo y me encanta estar arriba de la tabla. 

Fue un viaje increíble con buenos compañeros y muchas experiencias. Estuvimos aproximadamente 20 días entrenando en Livigno, Italia, un pueblito re lindo con un parque zarpado, aprovechamos mucho la calidad de las rampas para entrenar. Ahí tuvimos dos Copas Europa, me sentía bastante nervioso porque era la primer competencia después de casi 7 meses,  por la dificultad del circuito y el nivel de snowboard que hay afuera de Argentina en mi categoría. No me fue muy bien.

Después nos quedamos un par de días más en Livigno y arrancamos viaje para Suecia. Vivíamos en la base de la montaña, a la mañana había mucho hielo y a la tarde mucha papa. Tuvimos dos días para entrenar y primero compitieron los chicos de esquí así que tardamos un día más en competir. El día de slopestyle fue el primero, me sentía nervioso pero era diferente a Livigno, me sentía mejor preparado con algunas competencias encima y además mis entrenadores Santi y Mati  me daban toda la confianza para mis trucos. Después de una hora de entrenos nos tocaba pasar y cuando llegó mi turno estaba mucho más nervioso, por suerte pude planchar mi primer ronda así que me concentré para hacer la segunda y cuando me tocó me sentía con confianza pero lamentablemente me caí en la segunda rampa. Me quería matar pero bueno, con la primer pasada había conseguido bastantes puntos y estaba contento. Termine quedando debajo de la mitad de mi grupo que éramos 21 y debajo de la mitad en la general que éramos 95. Estoy feliz con lo que pude  hacer y espero que el próximo mundial me vaya mejor.

Gracias a todos los que hicieron posible que pueda participar de este mundial, el próximo va a ir mejor.

Y de Momo Poggi: 

Este año me convocaron para el mundial junior en Suecia, al que viaje con el equipo argentino junior de snowboard y ski. Esta no fue mi primer experiencia viajando a otros países para entrenar ya que hago doble temporada hace ya 3 años a Mammoth con Andino Summer Camps pero esto fue algo completamente distinto. Al principio del viaje cuando fuimos a Italia estaba muy ansiosa por saber cómo iba a ser el viaje, que iba a pasar, como era la montaña, el park, que trucos iba a hacer, etc.

Estaba muy nerviosa, feliz, asustada, tenía una mezcla de muchos sentimientos, pero cuando empezamos a entrenar, empecé a conocer mejor al grupo y a los profesores y esto ayudo a sentirme mejor, más tranquila y ahí arranque a disfrutar mucho más el viaje. De a poco me fui soltando más arriba de la tabla y sentí que pude progresar con ayuda de mis entrenadores, no sólo con trucos sino que también a superar miedos y a destrabarme en muchas cosas.

Cuando llegó el momento de irnos para Kläppen, Suecia al mundial me ponía muy nerviosa al saber que las chicas con las que iba a competir eran en su  mayoría más grandes que yo y que seguramente también tenían mejor nivel. Empezamos a entrenar y al principio sentía que no me salía nada, no podía ni siquiera hacer mis trucos y por esto me frustraba, me enojaba mucho y las cosas me salían menos. Más allá de cómo me iba en los entrenamientos y competencias los entrenadores siempre me apoyaban y hacían que me sintiera mejor, eso me ayudaba mucho.

Para mi, entrenar, competir, poder viajar con otras personas, ser parte del equipo argentino y todo lo que fue parte de esta experiencia la verdad que fue inolvidable, fue un viaje increíble y muy importante para mí. Gracias al equipo, a Mati, a Santi que fueron mis entrenadores y a todos los que me apoyaron en este viaje. Ojalá pueda volver a ser parte de esto.

El Equipo Argentino se afianza y sigue creciendo, un trabajo de hormiga de mucha gente comprometida con el deporte, desde los clubes, profesores, entrenadores, atletas, amateurs, amantes del snowboard y vos del otro lado que siguen apoyando a este deporte que nos marca cada día que tocamos la nieve.