El skatepark del desierto blanco

A 3.650 metros de altura sobre el nivel del mar y en medio de los Andes del sur de Bolivia se encuentra el salar del Uyuni, la salina más grande del mundo. Son casi 11 mil metros cuadrados de superficie blanca, con solo algunas islas de cactus. ¿Quién podría imaginarse que aquel desierto de superficie blanca y rugosa, donde el cielo parece duplicarse en el horizonte, sería el mejor lugar para una sesión de skate? Ellos lo pensaron y lo llevaron a la realidad. Skateboarding sin límites.

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Luciano Cristobal – FS Melon
Fotos: Gastón Francisco – Entrevista: Camila Nogues

Entrevista publicada en GZ MAG #60

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Angelo Caro Crooked – Transfer Fakie

“El viaje fue un poco una locura. Tuvo mucho de improvisación y descubrimiento y poca planificación. Los primeros en llegar fuimos Tino Arena (constructor uruguayo) y yo que estuvimos 14 días y luego llegó Marcos de Souza, el director brasilero, que estuvo 12 días. Marco Savino, el operador de Dron Marco de Brasil y el team de skate formado por Luchi Cristobal (Argentina), Angelo Caro (Perú), Vladik Scholz (Alemania) y Jaakko Ojanen (Finlandia), llegaron últimos y estuvieron seis días”.

Gastón Francisco, fotógrofo e ideólogo del viaje
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Tino – BS Melon

“El proceso fue muy improvisado. Aterrizamos con Tino y nos fuimos a nuestro hotel `Palacio de Sal´ que está completamente hecho de sal. Dejamos las valijas y comenzamos a investigar la construcción, quiénes lo habían hecho y cómo. Resulta que nuestro chofer, Goyo, había participado en la construcción, por lo que nos llevó hasta la cantera donde hacen los ladrillos. Allí me puse en contacto con unos trabajadores y nos fuimos a la casa del líder de ellos donde le explique lo que queríamos hacer y el tiempo que teníamos. Más o menos nos entendieron y cerramos un trato que finalmente nos terminó haciendo amigos. El diseño de las rampas fue de Tino. Él se hizo cargo de la construcción y de tratar de explicarles a los trabajadores lo que estábamos buscando. Lo cual no fue una tarea fácil en sí misma ya que nunca en su vida habían visto un skate”, detalla Gastón.  Los desafíos por delante eran varios: la geografía, la textura de la superficie y la sal como material de construcción. “Fue más difícil de lo imaginado”, cuenta Gastón. “Lo armamos todo como si estuviéramos construyendo con ladrillos lo cual fue bastante sencillo para la mayoría de los obstáculos pero fue difícil cuando llegamos a las transiciones ya que estas no se pueden hacer con ladrillos. Intentamos la primera transición con ladrillos pero moldeando a mano con hachas y luego cubriéndola con una mezcla de sal y yeso. No funcionó muy bien y nos dio un gran dolor de cabeza pero finalmente hayamos la solución: dibujar la transición en el suelo y sacarla en una pieza fina que luego fuimos poniendo una al lado de la otra”.

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¿Cuán importante fue la creatividad a la hora de pensar los trucos, los obstáculos y también las imágenes?

Gastón: Lo más creativo es la idea en sí misma de crear un skatepark totalmente hecho de sal. Es la primera vez que se hizo y nadie pensó que fuera posible, ni siquiera nosotros. Lo que buscábamos con los obstáculos era que fuesen como los que te podés encontrar hoy en cualquier skatepark: obstáculos buenos que den ganas de patinar. Los trucos la verdad es que fueron muy difíciles, las condiciones climáticas eran muy duras con una altura de 3600 metros sobre el nivel del mar y temperaturas bajo cero por momentos. El suelo era super áspero, los bloques apenas grindaban y el oxígeno escaseaba. Los chicos hicieron magia y se esforzaron muchísimo por hacer estos trucos, la verdad es que no esperábamos que hubiese trucos de este calibre en estas condiciones, ¡me saco el sombrero por ellos! En cuanto a las imágenes me parece que Marcos hizo un trabajo muy bueno. Su parte documental fue mi preferida, el detrás de cámara está muy bien hecho y te muestra de cerca los problemas por los que pasamos. Yo ya tenia algunas ideas de imagenes que sabia que queria que tengamos y una de ellas era la que abre el video con la inmensidad del salar y los chicos en medio de eso, trajimos un operador de dron exclusivamente para esa toma.

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Una sesión con tantos condimentos épicos necesitaba un team a la altura de la circunstancia, con estilo pero también con mucha garra para poder hacerle frente a la altura. Luchi Cristóbal fue parte y para él, Uyuni fue un reto por varias razones: “El primer desafío fue el estado que genera la altura. Te cansás muy rápido y sentís como si estuvieras afiebrado todo el tiempo, parece que te explota la cabeza. Después, el desgaste de los obstáculos. Había que tratar de hacer los trucos rápido antes que se desgrane la sal y ni hablar de caerse… una revolcada muy fuerte y te raspabas todo. Por último, el clima. Hacía mucho frío arriba, se iba el sol y bajaba de los cero grados. ¡Te puedo decir que cada truco que se ve en el video tiene un poquito de valor agregado!”.

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Angelo Caro – Treflip Long

¿Cómo reaccionaba la gente que los veía y los trabajadores de Uyuni con los que armaron los obstáculos?

Gastón: Los trabajadores nunca había visto skate. Tuvimos que mostrarles algunos videos y fotos de lo que buscábamos hacer para que lo entiendan. En cuanto sacamos el primer skate se quedaron locos y comenzaron a intentar andar. El último día de grabación los invitamos a ellos y a sus familias a que vengan a mirar y patinar. Trajeron a sus hijos e hijas y empezaron a andar. El skatepark ya lo sentían como de ellos y querían cuidarlo para aprender a patinar. Antes de irnos les dejamos todas las tablas que teníamos a ellos y sus hijos para que puedan patinar con sus tablas en su skatepark, de sal.

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Gastón Francisco – Foto: Tino

¿Cómo describirías esta experiencia?

Gastón: Sin lugar a dudas fue algo único en la vida. Me dejó lleno de alegría y orgullo. Es muy satisfactorio el poder pensar algo en tu cabeza, una locura, y luego hacerlo realidad… verlo finalmente construído y con los skaters haciendo trucazos. Es lindo saber que podés imaginar cosas y que tenés la capacidad de convertirlas en realidad.

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Este proyecto transcendió totalmente la fotografía. Si bien las que saqué ahí son de las más impresionantes que hice en mi vida, hacer fotos fue uno de los trabajos que tuve en este proyecto, pero solo uno. Es el primer proyecto que hago de esta naturaleza, donde tengo una idea y la convierto en realidad, pero ahora que este salió bien, me encuentro lleno de confianza para encarar otros proyectos que tengo en mente y que siguen un poco esta estela de hacer cosas relacionadas con el skate pero que sean diferentes o únicas.