Keala Kennelly, la inspiradora campeona mundial de ola grande

Keala Kennelly es una mujer que hace años marca hitos importantes dentro del surf femenino. Hace unos días fue coronada como la campeona 2018 del Tour Mundial de Ola Grande. 

Keala Kennelly comenzó a competir en 1997 en el WCT y durante 10 años fue parte del Tour Mundial. Ganó la parada de Teahupoo, en Tahití, en cuatro oportunidades: 1998, 2000, 2002 y 2003. En ese 2003, la local de Kauai, fue líder del ránking durante casi todo el año y estuvo a muy poco de consagrarse campeona mundial pero quedó en el puesto número 2. En 2007 se alejó del WCT y regresó como una freesurfer profesional. En 2010 se convirtió en la primera mujeres en ganar el Big Wave Classic en Nescott. En ese mismo año, surfeó una ola de tow in en Puerto Escondido que entró en la historia del surf femenino de ola grande como uno de los mejores tubos hasta el día de hoy, que le valió el premio de Ride of The Year en 2011.

Ese año además, corrió uno de los swells más grandes en romper en Teahupoo, el “Code Red” pero unos días más tarde durante un heat en memoria a Andy Irons, sufrió un accidente contra el fondo de coral que le cortó la mitad de la cara.

La hawaiiana, además de ser surfista es dj y actriz. Siempre que en el mundo del surf se escuchó su nombre, fue ligado a hitos y grandes performances. Keala Kennelly se consagró campeona mundial de ola grande, un sueño que perseguía hace años y tuvo su noche de festejo. No solo por el logro deportivo sino por lo que esto significa en su vida. Escuchá su motivador discurso de aceptación del título.

“¿Cuántos de ustedes sabían que querían ser cuando tenían 7 años? Yo lo sabía. Quería ser Campeona Mundial. Cuando tenía 25 años parecía que eso me iba a pasar. Pero justo a último momento se me fue de las manos y terminé segunda. Quedé devastada. Devastada porque sentía que mi vida se había terminado, que había fallado en mi gran sueño. Pero ahora me di cuenta que en ese momento ese no era mi sueño, porque no estaba soñando lo alto que tenía que soñar”.


Ahora soy parte de un grupo de elite de surfistas que están corriendo olas que son tan grandes y tan desafiantes que están corriendo los límites de lo que es humanamente posible e inspiran a mujeres y hombres de todo el mundo a superar sus propias limitaciones”.

“A los 25 años no estaba soñando lo más alto que podía, porque estaba escondido adentro del placard, llena de culpa, con miedo de que la gente se enterara y odiándome porque no pensaba que se podía ser una campeona mundial y gay a mismo tiempo”.

Necesitaba soñar más alto porque ahora logré ser la primera campeona mundial abiertamente gay y me siento orgullosa de quien soy y me amo a mí misma como soy, no como otros quieren que sea. Es mi esperanza que esto inspire a otros deportistas LGBT que están sufriendo en silencio el vivir su verdad. 

«Necesitaba soñar muchísimo más alto porque cuando tenía 25 años los premios para hombres y mujeres eran radicalmente diferentes y ahora yo puedo ser campeona mundial con igualdad de dinero en premios”.