Las patinadoras y la disidencia en los skateparks

Cómo se vive la integración de nuevos sujetos sociales en espacios culturales urbanos.

Un día en el pqs cuando ayude a Veri a cruzar por primera vez el spine, siempre las primeras veces nos damos la mano para sentirnos más seguras.

Preguntarnos acerca de la participación femenina dentro de los deportes es un tema común hoy en día dentro de las investigaciones sociológicas con perspectiva de género. Sin embargo, este escrito tiene la intensión de acotar un poco más esta pregunta.

De esta manera, es que propongo pensar acerca de la participación de mujeres dentro de los llamados «deportes extremos» que utilizan los skateparks como espacio de encuentro. No obstante, cabe aclarar que la intención de este escrito se encuentra alejada de lo que sería una verdadera investigación sociológica al respecto. En su lugar, mi propuesta es contarles mi experiencia, como mujer, al ingresar en dicho espacio cultural. 

Primer encuentro de quad skate en Córdoba Capital

Dentro de los skateparks podemos encontrar distintas disciplinas tales como el skate, el BMX, el roller aggressive o el Streetboard. Resulta interesante, a menos para mí, como se fue incrementando la participación de mujeres en estos deportes en los últimos años. Hace como tres años aproximadamente empecé a patinar en el skatepark, empecé a realizar un deporte llamado quad skate. Este deporte era bastante nuevo en Argentina, incluso yo misma lo desconocía hasta que vi a cuatro chicas patinando en el parque Sarmiento de la ciudad de Córdoba capital. A dicho parque le llaman comúnmente en la jerga “P.Q.S.”.

Recuerdo la primera vez que vi a una chica realizando pruebas de quad skate. Sinceramente me inspiro mucho, verla fluyendo sobre sus patines, la veía sin miedo, me acuerdo, subió por una rampa y se paró de manos en la parte más alta de todo el parque. Siempre recordaré ese momento y Clari Arrigoni sabe bien que fue mi primer referente. La verdad es que anteriormente iba bastante seguido al skatepark pero nunca había visto a alguna mujer realizando algo así.

«Aguanten las pibas» pintado por pibas skaters en el pqs.

Era común ver muchos chicos patinando o andando muy bien pero mujeres la verdad que eran contadas con los dedos. Y así empecé, yo que venía de la experiencia del patín artístico, donde en su gran mayoría eran mujeres, ingrese en otro espacio completamente distinto. Y digo distinto no solo porque en su mayoría eran hombres y algunos de ellos te miraban algo raro cuando llegabas al parque, sino también por la cultura del freestyle y la forma de relacionarse que se desarrolla en este, también llamado, estilo de vida.

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El día que conocí el quad (como le decimos de modo rápido en las charlas) conocí también a estas pibas, yo me acerque y les dije que quería hacer eso, sea lo que fuese, ni el nombre conocía. Les pase mi Instagram y así me decidí a empezar. Unos días después recuerdo que las cruce en una marcha, donde tanto ellas como yo vestíamos de verde. Pienso que el feminismo está presente de una gran manera en nuestro deporte. Pienso, además, que el nacimiento y el crecimiento del quad en nuestro país estuvo acompañado con el paralelo crecimiento del movimiento feminista de los últimos años. Las luchas en conjunto de mujeres y disidencias en Argentina tuvieron como consecuencia un gran acompañamiento, una unión que para mí logró verse reflejado también en los deportes. La propuesta de deconstruir los esquemas establecidos de género tuvo su respuesta también en los deportes extremos.  Es así como el skate park comenzó a llenarse de mujeres e incluso no solo mujeres sino que también personas disidentes. Personas que nos veían patinar, se acercaban y se hacían parte.

Creo fuertemente que patinar es una forma de empoderamiento ya que es eso lo que siento cuando me subo a mis patines: siento poder. El poder de animarme y lograr avanzar siempre un poco más. Siento la capacidad de levantarte cada vez que te me caigo y, a pesar de los golpes, lograr superar las distintas pruebas. Anteriormente, las competencias de artístico eran eso precisamente: competencias. Espacios que me llenaban de inseguridades y rivalidades con compañeras. El quad skate para mi abre otra puerta, completamente opuesta a la rivalidad, es compañerismo, es sororidad.  Al no competir, no nos medimos en base a la otra y la idea es el crecimiento en conjunto. Tantas veces he visto como entre las patinadoras se dan la mano para ayudarse en cualquier truco y otras tantas veces yo ayude y me ayudaron. Los festejos cuando al fin tu compa bajo ese trick soñado creo que, justo ahí, está la esencia de todo este deporte.

Por otro lado, no voy a negar que, en un comienzo, hubo situaciones incómodas con el solo hecho de llegar a un espacio habitado por muchos hombres cisgénero, pero hoy en día con mucha seguridad puedo asegurar que eso ya es cosa del pasado. En Córdoba capital hoy somos un montón de chicas y disidencias que encuentran en el skatepark un espacio cómodo para relacionarse y compartir. Más allá de nuestro deporte también son cada vez más quienes se animan a hacer skate o roller aggressive. Con mis compas considero que hemos demostrado fortaleza y empoderamiento, nuestro deporte crece cada día más y la inspiración es mutua. 

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