Una historia conmovedora que comienza en el año 82 cuando el padre de Ezequiel Martel murió en combate en plena guerra de las Malvinas. Septiembre de 2015 fue el momento de cerrar heridas surfeando en las Islas donde su papá dejó la vida.

GZ entrevista a Ezequiel Rubén Martel.

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Ezequiel Rubén Martel tiene 33 años, es de Buenos Aires, Capital Federal. En el verano de 1982 en el mes de febrero, teniendo 7 meses de vida y su padre 33 años sería el último verano juntos, allí guarda las únicas 3 fotos de ambos, una en la playa y otras dos con esu papá y sus hermanas.

“Papá era oficial de la fuerza aérea argentina y con el grado de Capitán entregó su vida por la patria en la guerra de Malvinas un 1 de Junio a bordo de la aeronave que piloteaba, ya que el era Comandante de Aeronave junto con su tripulación de 6 compañeros; un Hércules C-130 E matricula (Tango Charlie) TC-63 siendo este el único avión de transporte más grande derribado en la guerra por una PAC de aviones Sea Harrier FRS-1 del Escuadrón 801 proveniente del Portaaviones Invencible”.

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El 63 fue derribado al noroeste de isla de borbón aproximadamente unas 38 millas náuticas. Del avión y sus 7 tripulantes nunca se encontró nada ya que el avión luego de recibir un impacto de misil en el ala y siendo ultimado con la descarga completa de 245 proyectiles del cañon ADEM de 30 mm se tornó ingobernable para ellos y luego impactó fuertemente contra el mar desintegrándose por completo y sin dejar rastros.

Desde aquel día la tumba de su padre y de sus 6 compañeros es el océano atlántico pero más precisamente es el mar argentino, y es por eso que la forma que encuentra Ezequiel de conectase con él es en el mar y surfeando

“Quiero aclarar que no soy un surfista pro, más que nada soy un surfista amateur y que todavía sigue aprendiendo pero es mi forma de estar cerca de mi viejo y conectarme desde lo espiritual realizando algo que me gusta de chico y que lamentablemente lo aprendí solo pero que me hubiese encantado disfrutarlo con él”.

¿Qué significó desde lo personal este viaje a las Malvinas, foco del conflicto que derivó en la muerte de tu padre en combate?

Significó encontrarme con una parte de mi vida, no es solo el lugar y las Islas, fue entender que a ese pedazo de tierra mi viejo había ido a defenderla, sin buscar nada a cambio.

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¿Por qué el surf te conecta con tu papá?

Creo que la mejor forma de explicarlo es a través de una foto que yo guardo con mucho cariño y es una del último verano juntos,  yo debía tener 7 meses y él 34 años, en ella estamos los dos juntos, él en cuclillas sosteniéndome a mi en la orilla en la playa de Pinamar, y justamente es la misma playa donde yo voy todos los veranos e ingreso al mar para ir a surfear. El mar es importante para mi porque es naturaleza, es fuerza y es tenerle respeto desde chico , el avión de mi viejo luego de ser derribado impactó en el mar, y siento que el mar es la conexión más cercana a él, que es donde cayó junto a sus seis compañeros en el Hércules.

Y al surf siempre lo admiré desde chico, hubiese querido que él me enseñara, pero fue algo que aprendí solo, observando.

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¿Cómo fue tu estadía en Malvinas? ¿Qué impresión te quedó del lugar y de su gente?

La estadía fue muy buena, si bien tenía un toque de miedo al no saber con lo que me iba a encontrar en este viaje, el hecho de estar en la ciudad y recorrerla e interactuar con la gente fue bueno, nos trataron con respeto porque también nosotros nos dirigimos con respeto hacia ellos. Creo que fue un gran viaje, la gente en la Base Militar de Mount Pleasant el día que llegamos se quedaron mirando detenidamente cuando me vieron que yo venía con dos tablas de surf en el hombro y la chica de la aduana me preguntó muy simpáticamente si yo venía dispuesto a surfear y le respondí que sí, y ella me me dijo pero hace mucho frió, y le respondí que no me importaba para eso vine, y me respondió ¡You are crazy!

Yendo a la parte estrictamente surfera ¿Cómo estuvieron esas sesiones? ¿Hubo buenas olas? ¿Cómo te trató el frío?

Hicimos reconocimiento de Surf Bay lunes y Miércoles por la mañana, ya que el martes lo dejamos para ir a Darwin a visitar el Cementerio Argentino y luego San Carlos para ir al Cementerio Británico. Con Gonzalo Lauda que fue el fotógrafo quedamos que iríamos el miércoles por la tarde, aproximadamente a las 6 de la tarde partimos para Surf Bay. La sesión si bien fue corta, unos 30 minutos,  para mi fueron una eternidad,

La aproveché al máximo, hice una entrada en calor, ya que la térmica nos marcaba -1° grado bajo cero y realmente el frío se siente mal, terminando de alistar todo se me congelaban las manos.

El traje fue un 4.3 Flashbomb que me dio Rip Curl más botas, guantes y capucha, el traje se la re contra bancó, estuve cómodo todo el tiempo y el frío no se hizo sentir tanto en el agua, la tabla era una Camarón Brujo, un 6.8 que le pedí a Sebastián Galindo.

En si la ola es bien orillera, la sesión viene desde el fondo con mucha fuerza pero cuando rompe en la escollera de piedras pierde fuerza y se vuelve armar terminando siendo bien orillera por esto mismo costó agarrar una buena ola estando dentro, y me quedaba esperando, en eso el frio se siente más por eso por momentos me surmegía, los últimos minutos mientras estaba sentado en la tabla esperando empezó a nevar.

¿Sentís que con este viaje de alguna manera pudiste cerrar una herida abierta?

Yo creo que sí, y fui para eso, el día anterior a irnos, fuimos con el fotógrafo a Surf Bay para que él realizara unas tomas y me acuerdo que no pude contenerme las ganas de llorar de saber que esa noche me despedía de esa playa que significó tanto para mi y que en cierta forma en ese mar estaba mi viejo, recuerdo que me fui llorando de la playa, pero estoy feliz y contento pude cumplir un sueño que por mucho tiempo lo vi muy lejano, pero el gusto de poder entrar en Surf Bay y ser creo el primer argentino hijo de un héroe en hacer esto fue un orgullo y una manera rendir homenaje a quienes dieron lo máximo que tenían sin buscar nada a cambio.

Y quiero decir que lo mejor de haber estado en el mar ese día a esa hora sin importar el frío, nunca me sentí solo, conmigo estaba acompañando mucha gente que sin dudar desde el primer momento me ayudó esto con su consejo, con apoyo, con aliento, nunca estuve solo, de eso estamos hechos los argentinos. El sábado 19 volvimos a casa contentos por la  misión cumplida.

 

Agradecimientos de “El argentino que fue a surfear a las Islas Malvinas donde su padre murió en combate”.

ASBA, RIP CURL, CAMARON BRUJO, HONU BEACH MAR DEL PLATA Y A TODOS LOS QUE CREYERON

Fotografíaas: GONZALO LAUDA

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